La Milongata

Categoría: Uncategorized

  • DE EUROVISIÓN A LA MILONGA: «DUERME, MI AMOR»

    DE EUROVISIÓN A LA MILONGA: «DUERME, MI AMOR»

    ¿Bailáis el tango? ¿Sabíais que seguramente habéis bailado alguna vez al ritmo de un tango que ha ganado el festival de Eurovisión? Antes de que os abalancéis sobre la página «Eurovisión» de Wikipedia para verificarlo ya os digo que no, que ningún tango se ha presentado jamás al festival de Eurovisión. Lo que no quita para que la afirmación inicial de este artículo no sea rigurosamente cierta. Si la semana pasada hablamos del más argentino de los boleros cubanos, hoy hablaremos del más francés de los tangos argentinos, que decidió darse una vuelta por el famoso festival de la canción antes de aterrizar en Buenos Aires.

    Para empezar, me gustaría que escucharais este hermoso tango, grabado en noviembre de 1958 por la orquesta de Carlos Di Sarli :

    Si bailáis el tango, es posible que lo hayáis bailado más de una vez en las milongas o en una clase. Entonces no lo sabíais, claro, pero este tango es obra de un compositor francés. Y no cualquier compositor. Uno que conocéis sí o sí.

    Que sí, hacedme caso.

    Veamos. ¿Esta canción os suena de algo?

    No me digáis que nunca habéis tarareado esto :

    Estas melodías, y muchas otras, son del mismo compositor, del que seguramente conocéis, sin saberlo, más de una canción, porque sus obras han sido interpretadas por completos desconocidos como Edith Piaf, Yves Montand, Duke Ellington, Toots Thielemans, Bing Crosby, Paul Anka, Julio Iglesias, Luis Mariano, Nana Mouskuri, Demis Roussos, Ray Charles, Tom Jones, Céline Dion… Vamos, que no habéis podido vivir en el siglo XX sin habéroslo cruzado decenas de veces.

    ¿Y quién es este ilustre desconocido?

    Aquí lo tenemos. Esta máquina de componer éxitos se llamaba Hubert Giraud, y tenía pinta de ser más bien majete. Nació en Marsella y vivió casi 100 años. Los habría cumplido en febrero de este año, pero no le dio tiempo: falleció en 2016 en Montreux, Suiza, a los 96 años.

    Se enamoró de la música en una sala de cine, a la edad de 8 años, viendo la película The Jazz Singer. A los 10 años, empezó a tocar la armónica por prescripción facultativa, porque era asmático (¡como tratamiento no está mal!). Ya de pequeño se dio cuenta de que tenía facilidad para inventarse melodías, por lo que continuó aprendiendo música de forma autodidacta y tocando por aquí y por allá hasta que, con 20 años, llega su día de suerte: el día en que conoce a Ray Ventura, un compositor y director de orquesta francés, que por entonces arrasaba con su orquesta cómica, formada por músicos-actores. El conjunto se llamaba Ray Ventura et ses Collégiens.

    En los años 30 y 40 estos señores hacían furor en Europa con canciones tituladas Le nez de Cléopatre o Tout va très bien, madame la Marquise (igual esto os suena de algo). Eran ciento y la madre, y habrían sido capaces de poner a bailar a un cementerio:

    Por si os lo estáis preguntando, no, el armonicista del minuto 2:14 no es Giraud. Cuando se filmó esta escena aún no había entrado en la compañía.

    Ventura contrata al joven Girard con la condición de que aprenda a tocar otro instrumento para rentabilizar su presencia en la compañía y lo embarca en la gira por Sudamérica que están a punto de iniciar. El debutante, encantado de la vida, parte con la compañía de Ventura y durante la travesía en barco Henri Salvador le enseña a tocar la guitarra. Será el comienzo de una carrera como músico y compositor que llevará lejos al joven marsellés.

    En el escenario de Eurovision

    Muy bien, me diréis, pero ¿qué tiene que ver Eurovisión esta historia? Muy fácil: fue una melodía de Hubert Giraud la que hizo ganar a Francia el festival de Eurovisión por primera vez, en marzo de 1958. La canción ganadora estaba interpretada por André Claveau y se llamaba Dors mon amour.

    Y sí, si tenéis un poco de oído musical habréis reconocido, en otra interpretación, la melodía del tango que escuchamos al comienzo de este post. ¿Pero cómo llegó la canción ganadora en Eurovisión a convertirse en un tango de Di Sarli?

    La odisea sudamericana de Hubert Giraud

    En realidad, Giraud y la Argentina estaban lejos de ser dos desconocidos. En 1941, con 21 años, Giraud llega a Río de Janeiro con la orquesta de Ray Ventura. Tras su contrato de tres meses en Río, la orquesta pone rumbo a Montevideo, y luego a Buenos Aires. Durante dos años y medio, Ray Ventura y sus Collégiens recorren Sudamérica de cabo a rabo. Cuando la orquesta se disuelve y Ventura vuelve a Francia, Hubert Giraud se instala en Buenos Aires, donde permanecerá varios años, hasta 1949, tocando en distintas formaciones, entre ellas el quinteto de música cíngara de una sala de fiestas rusa. En total, pasa unos 8 años en Sudamérica, lo suficiente como para relacionarse con bastante gente.

    En la época en que nuestro marsellés vivía en Buenos Aires, Carlos Di Sarli estaba en lo más alto de su carrera y era extremadamente conocido en la ciudad. (De hecho, lo llamaban nada menos que El Señor del Tango). No es descabellado pensar que los dos músicos hubieran podido cruzarse, e incluso entablar una relación profesional o de amistad.

    Carlos Di Sarli, El Señor del tango

    Sea como fuere, Dors mon amour gana Eurovisión en marzo de 1958, y casi en seguida, en noviembre del mismo año, Carlos Di Sarli graba Duerme mi amor, con la música de Giraud y letra en español de Alberto Laureano Martínez.

    Puede que Di Sarli escuchara la canción, popularizada por el concurso, y decidiera hacer una versión en tango. Pero también es muy posible que los dos compositores, que se movían en el circuito musical porteño en la misma época, se hubieran conocido, y que Giraud hubiera recomendado su composición a Di Sarli. No se sabe, y no se sabrá nunca, porque es demasiado tarde para preguntarle a Giraud, fallecido en 2016, y más aún a Di Sarli, que murió en 1960.

    Una canción, dos estilos

    Si tuviera que escoger entre las dos grabaciones que hemos escuchado, escogería claramente la de Di Sarli, más enérgica, más viva y menos empalagosa que la interpretada por André Claveau. Desde entonces, Duerme mi amor ha pasado a formar parte de las tandas que se bailan en todas las milongas, y los maestros la eligen a menudo para sus demostraciones de baile. Sin embargo, no es un tango que haya tenido muchas versiones, ya que después de Di Sarli solo se ha grabado en dos ocasiones más: una en 1969 por la orquesta de Osvaldo Piro y la otra en 2018, por la Orquesta Romántica Milonguera.

    Las canciones tienen algo de aves migratorias: viajan, van, vienen y a veces acaban tomando caminos insospechados. Lo que explica que una canción compuesta por un marsellés para el festival de Eurovisión termine siendo bailada en las milongas de Buenos Aires, París o Castellón de la Plana.

    ¡Advertencia para obsesivos!

    Por último, una pequeña sugerencia: si sois tan obsesivos como yo y queréis escuchar todas las versiones que existen de una misma canción, no os perdáis esta página: Secondhandsongs.com. Allí encontraréis todas las versiones que se han grabado de un mismo tema, por diferentes intérpretes y en distintas lenguas. A veces la lista no es exhaustiva, pero como la página es colaborativa podéis añadir las versiones que faltan si las conocéis.

    Para profundizar
    1. En francés, entrevista con Hubert Giraud, publicada el mismo año de su muerte: http://delafenetredenhaut.blogspot.com/2016/01/allo-monsieur-giraud.html
    2. Sobre Carlos Di Sarli : https://www.todotango.com/creadores/biografia/36/Carlos-Di-Sarli/
    3. Dors mon amour en Secondhandsongs : https://secondhandsongs.com/performance/883569/versions#nav-entity
    4. https://www.todotango.com/musica/tema/3140/Duerme-mi-amor/
    5. Los que están en la primera foto del post son Hubert Giraud y el letrista Jean Dréjac, que compuso la letra de Sous le ciel de Paris.

    ¿Queréis que os avise cuando se publique un nuevo artículo en el blog?

  • «VETE DE MÍ»: POR QUÉ EL MÁS CUBANO DE LOS BOLEROS NO ES UN BOLERO

    «VETE DE MÍ»: POR QUÉ EL MÁS CUBANO DE LOS BOLEROS NO ES UN BOLERO

    Como tarde o temprano voy a tener que hablar aquí de algo que no sea tango si no quiero traicionar el nombre de este blog, hoy he decidido hablaros de boleros. ¿Sabíais que el bolero mas cubano del mundo no es cubano… y que quizá ni siquiera es un bolero? Vamos a descubrir el origen de una de las canciones más representativas de la música cubana del siglo XX: Vete de mí.

    Cuidado, spoiler : ¡el tango no anda muy lejos!

    Dos hermanos locos por la música

    Nuestra historia no comienza en Cuba sino en Argentina, en los años 30, con dos hermanos cuyos nombres seguramente os suenen: Virgilio y Homero Expósito.

    Ya el papá de los hermanos Expósito era todo un personaje de novela… o de tango. De padres desconocidos, se crió en la Casa de Niños Expósitos, siendo adoptado después por una familia de la que se escapó para sobrevivir, siendo aún casi un niño, ejerciendo los oficios más diversos en diferentes localidades. Terminó recalando en Zárate, a 90 kms al norte de Buenos Aires, donde abrió una confitería llamada Mimo, que acabó siendo punto de encuentro de músicos y artistas. Además de anarquista, era un enamorado de la literatura, como atestiguan los nombres que escogió para sus dos primeros hijos, Homero y Virgilio. Los muchachos no decepcionaron a su padre en este aspecto ya que ambos, como letrista y compositor respectivamente, se convirtieron en destacados personajes de la historia del tango. Juntos o con otros músicos y poetas, los hermanos Expósito compusieron tangos clásicos que han pasado a la historia con cientos de interpretaciones, como Flor de Lino, Trenzas, Yuyo verde o Naranjo en Flor.

    Manuscrito original del tango Naranjo en flor

    Pero todo esto vendría más tarde. Al inicio de nuestra historia, que empieza en los años 30, Homero y Virgilio todavía no son más que dos muchachos apasionados por la música. Homero, el mayor, le llevaba a su hermano cinco años. El día en que cumplió los 15, su padre le hace un regalo inusitado; le da 200 pesos (lo que en la época era un salario) y le dice :

    – Bueno, cumplió quince años y va a tener un día solo en Buenos Aires, tome esta plata y haga lo que usted quiera.

    Homero tomó el tren a la capital y se metió en la primera tienda de música que encontró, en la Calle Corrientes.

    – Yo de tangos lo sé todo, creo que debo tener todo. Yo busco otra cosa, otros nombres, otra idea – dijo.

    – Usted debería meterse en asuntos de jazz – le aconsejó el dependiente.

    La palabra jazz le sonó a chino al joven Expósito, pero eso no le impidió dejarse los 200 pesos en la tienda a cambio de todas las grabaciones y partituras de jazz que había en ella. El encuentro de ambos jóvenes con Gershwin, Ellington y compañía fue una revelación, y sin duda tuvo una gran influencia en la forma de componer que desarrollaron después. Virgilio y Homero tenían además otra baza a su favor para convertirse en grandes compositores, una que a menudo no se aprecia en su justo valor pero cuya eficacia se ha comprobado en repetidas ocasiones: el trabajo. Virgilio cuenta que, con su hermano, se entrenaban en el arte de la composición todos los días, haciendo al menos una canción diaria, sin importar el estilo. Entre todas estas composiciones, había una que ambos consideraban como «invendible» porque les parecía particularmente difícil. La habían titulado Vete de mí.

    Un viaje a Cuba

    Un día, Daniel Riolobos, un cantante de boleros, le pregunta a Virgilio si no tendrá un bolero para él entre sus composiciones. A Virgilio se le enciende la lucecita, y se acuerda de Vete de mí. No la habían pensado como un bolero, pero decide arreglarla como tal y proponérsela a Riolobos. Al cantante le gusta, la incluye en su repertorio y se la lleva de gira. Daniel Riolobos llevaba, sin saberlo, una bomba en su repertorio.

    Cuando Daniel Riolobos toma la canción y se va a Cuba, me escribe una carta enseguida de su llegada y me dice: Yo no sé lo que pasa. ¡Tu bolero es un despelote! Y yo decía : ¿Qué va a pasar? Que los tipos se dieron cuenta de que no es bolero, eso. Pero la carta seguía : No sabés el éxito que tiene. ¡Compusiste el himno de Cuba! Acá no hay nadie que cante que no lo haga.

    «Vete de mí (una de pasiones)». Cortometraje de Alberto Ponce (1996)
    Bola de Nieve y la consagración

    Pero el éxito internacional de Vete de mí se produjo cuando el cantante y pianista cubano Bola de Nieve la incorpora a su repertorio. Bola de Nieve ya era una estrella cuando los dos hermanos todavía no eran más que dos jóvenes compositores desconocidos. Habían ido a escucharlo tocar cuando vino a Buenos Aires, y aquel negro que pasaba de la risa al llanto mientras cantaba tras su piano los había impresionado profundamente. Este era, por lo visto, el efecto que Bola de Nieve producía habitualmente en el público, a juzgar por las palabras del poeta cubano Roberto Fernández Retamar:

    Se recuerda la primera vez que uno oyó a Bola de Nieve como un cubano recuerda la primera vez que vio la nieve; como algo natural y misterioso que daba alegría y, desde luego, un poco de tristeza; que uno sabía que iba a contar después. Pertenezco a la estirpe feliz de gentes que han oído a Bola de Nieve.

    Roberto Fernández Retamar

    A los dos jóvenes les hubiera gustado ir a verlo después del concierto para proponerle sus canciones, pero estaban demasiado impresionados por el cantante, y no se atrevieron. Años más tarde, cuando Bola de Nieve incluye Vete de mí en su repertorio ya era una estrella internacional, y su interpretación propulsa la canción de los hermanos Expósito a la lista de los boleros de éxito, y la sitúa para siempre en la memoria musical del pueblo cubano.

    Vete de mí (una de pasiones)

    Vete de mí (una de pasiones) es un cortometraje de 1996 del director Alberto Ponce, donde se narra de manera poética la historia de este bolero. En el corto, que dura unos veinte minutos, el propio Virgilio Expósito describe escenas de su infancia y juventud con su hermano Homero, ya fallecido, así como la improbable historia de la que fue su composición más conocida. Porque aunque los dos hermanos hayan pasado a la historia como compositores de tangos, su canción más célebre y memorable, grabada en incontables ocasiones por cientos de artistas, sigue siendo este bolero.

    Merece la pena ver el corto, aunque solo sea para ver a Virgilio Expósito contar anécdotas, como cuando, con aire socarrón, narra cómo decidieron clasificar su composición como bolero:

    Nosotros le pusimos bolero a Vete de mí porque teníamos quien nos la iba a grabar. Estaba este chico cantando boleros, y le dije: “Ponele que es bolero y chau”.

    Página 12, « Nuestro Virgilio », 25.10.2009

    El corto se cierra con una increíble escena final en la que los dos músicos, Virgilio y Bola, se cruzan entre las olas de un mar turquesa, montados en sendos pianos flotantes. Es interesante también la escena inicial en la que podemos constatar cómo en Argentina Vete de mí es una canción prácticamente desconocida, mientras que en Cuba el pueblo entero la conoce y la canta. Eso sí, a los cubanos no hay quien los saque de que se trata de una composición de Bola de Nieve, y pocos saben que este bolero al que tan apegados están no nació en Cuba sino en Argentina y que lo hicieron unos compositores de tangos.

    El bolero de las mil versiones

    Vete de mí ha sido grabado más de 400 veces. Entre las versiones clásicas, de los años 50, se encuentran la de Bola de Nieve o la de Olga Guillot, pero también hay otras más recientes como la de Caetano Veloso (1994) o la versión flamenca de Diego el Cigala con el pianista cubano Bebo Valdés (2009). Os dejo aquí unas cuantas, para que escojáis la que más os guste.

    La primera grabación, con la que Daniel Riolobos revolucionó Cuba:


    Una versión en clave de bolero clásico del Trio Los Panchos 


    La de Ignacio Villa, más conocido como Bola de Nieve. Si no acabáis llorando con él, es que no tenéis corazón:


    La del propio Virgilio Expósito, tocada y cantada por él. Austera, sobria y sin florituras. Supongo que es la que más se acerca a lo que tenían en mente cuando la compusieron:


    La de Caetano Veloso. Caetano es un fenómeno, haga lo que haga, lo hace bien:


    Entre Mayabeque y Embajadores, la de Bebo Valdés y Diego el Cigala. Espectacular. Si alguien ha entendido lo que es la fusión, es el Cigala :

    Bueno, y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho, o hasta la semana que viene.

    Para profundizar:
    1. Sobre Homero Expósito, poeta (1918-1987) : https://www.todotango.com/creadores/biografia/63/Homero-Exposito/
    2. Sobre Virgilio Expósito, compositor (1924-1997) : https://www.todotango.com/creadores/biografia/992/Virgilio-Exposito/
    3. Sobre Vete de mí : http://tangosalbardo.blogspot.com/2015/11/vete-de-mi.html
    4. Entrevista con Virgilio Expósito. Imperdible : https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-5646-2009-10-25.html
    5. En francés, sobre Homero Expósito : https://www.fabricehatem.fr/2006/06/29/homero-exposito-le-vent-les-arbres-et-le-soleil/
    Qué quilombo montamos, hermano…

    ¿Queréis que os avise cuando se publique un nuevo artículo en el blog?

  • [NUEVOS TANGOS] ORQUESTA TÍPICA FERNÁNDEZ FIERRO

    [NUEVOS TANGOS] ORQUESTA TÍPICA FERNÁNDEZ FIERRO

    Le tango no es una lengua muerta

    En Europa está bien instalada la idea de que el tango es una música muerta, lo mismo que hay lenguas muertas. Una especie de pieza de museo, que de vez en cuando desempolvamos y exhibimos respetuosamente, antes de guardarla de nuevo en su vitrina con mucho cuidado. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: el tango continua evolucionando y desarrollándose hoy en día, y sería una pena no explorar todo lo que puede ofrecernos. Y eso es precisamente lo que intento hacer con este blog: llevaros de vez en cuando a dar una vuelta por las orillas del tango actual.

    ¡Sin embargo, no es nada fácil ahuyentar los clichés! Voy a reproducir aquí una conversación típica que ya he tenido más de una vez. Imaginad: Sicilia, 1930… (¡perdón, es broma! Eso sí, no intentéis pillarla si tenéis menos de 40 años). Ahora en serio, imaginad: estamos en una fiesta y un amable desconocido o una simpática desconocida se me acerca con la intención evidente de entablar conocimiento. Una vez hechas las presentaciones, se impone la pregunta de rigor:

    – ¿Y a qué te dedicas?

    Veo la oportunidad de hablar de algo que me apasiona, y me abalanzo sobre ella:

    – Soy cantante. Tengo un grupo de música.

    – ¿En serio? ¡Qué maravilla!

    En los ojos de mi interlocutor se enciende una lucecita de entusiasmo mezclada con una pizca de envidia.

    – ¿Y qué clase de música haces? ¿Pop, rock, folk… ?

    – Tango argentino.

    – Ah…

    La lucecita se apaga. Vacío sideral. Perplejidad y desconcierto. El amable desconocido o la simpática desconocida se estruja las meninges buscando algo que decir, mientras veo desfilar en sus pupilas toda una galería de imágenes: blanco y negro, bailarines engominados vestidos de frac, pilas polvorientas de vinilos viejos, músicos septuagenarios, compositores muertos… Vamos, la vetustez en carne y hueso.

    Confesadlo, digo tango y lo que se os viene a la cabeza es esto.

    – Ah, qué interesante…

    Resisto como puedo las ganas de gritarle ¡No es lo que te imaginas! y de embarcarme en una explicación sobre la contemporaneidad del tango a golpe de vídeos sacados de Internet con mi móvil. Como soy una persona bien educada y no aturdo a los desconocidos en las fiestas con explicaciones sobre el tango, controlo mis impulsos y la conversación deriva por sí misma hacia otros temas.

    Pero como vosotros estáis leyendo este blog asumo que algún interés por el tango sí que tenéis, y a partir de ese punto me siento autorizada para aturdiros con mis explicaciones. Así que si queréis acompañarme, os contaré como conocí a uno de los grupos precursores de la renovación del tango: La Orquesta Típica Fernández Fierro.

    Una noche con la apisonadora del tango

    Durante mi segunda estancia en Buenos Aires tuve la suerte de coincidir con mi amiga Michi. Hace tiempo que Michi está instalada en Europa, pero tanto da: a pesar de los años y de la distancia, sigue siendo lo que siempre ha sido, una porteña de la cabeza a los pies, nacida y criada en el barrio de Almagro.

    – ¿Esta noche quieren venir a escuchar tango ?

    – ¡Claro!

    – Los voy a llevar a un sitio que no está en las guías.

    Efectivamente, el sitio al que nos llevó aquella noche, en la calle Sánchez de Bustamante 772, no figuraba en las guías turísticas. (Cuidado, que hablo de 2013. ¡Desde entonces, la Fernández Fierro ha recorrido tanto camino que hoy está incluso en la página oficial de turismo de la ciudad de Buenos Aires!).

    Total, que allí estábamos, en el número 772 de Sánchez de Bustamante, esperando con un frío peludo delante de lo que parecía ser un viejo hangar abandonado. Pagamos nuestras entradas, y apartando una pesada cortina negra pasamos a una enorme nave con el techo de uralita (un antiguo taller mecánico, como supe después), lleno de polvo, mesas y sillas desaparejadas. Parecía claro que la única calefacción con la que íbamos a contar esa noche nos la iba a proporcionar el alcohol. Otras cuantas sillas colgaban del techo, a modo de decoración, completada por una serie de dibujos de distinto tipo y procedencia pegados a las paredes. Al lado izquierdo de la sala, la escena montada bajo los proyectores indicaba que iba a tener lugar un concierto. A la vista del local, jamás habría dicho un concierto de tango, pero esa noche tenía la suerte de contar con una guía porteña, así que la seguí sin hacer preguntas. Después de una hora larga de espera, durante la cual intentamos calentarnos a base de Quilmes, se apagaron las luces y nos encontramos en la oscuridad más absoluta. Silencio. Y luego, el encuentro con la apisonadora del tango.

    La expresión no es mía, es del periodista Marcelo Pavazza, que en 2008 publicó en el diario Crítica de la Argentina un artículo dedicado a la Orquesta Típica Fernández Fierro, titulado «Una noche con la apisonadora del tango». La imagen le va como anillo al dedo, porque la Fernández Fierro es una verdadera apisonadora: luces agresivas, un sonido duro, en bloque, saturado, y en cuanto a las letras, una crítica social implacable construida mediante imágenes oníricas. Todo ello con el look de un grupo de rock o de punk. Durante una hora los músicos empalmaron una canción tras otra sin darle tregua al público, y durante una hora tuvimos la impresión de estar todo el tiempo arriba, en el paroxismo de algo. Cuando se apagó la última nota volvieron a encenderse las luces, y nos hizo falta un rato para recuperarnos del K.O. ¿Qué es lo que acabábamos de escuchar? ¿Era tango, eso? Sí, ¿no? ¿Qué otra cosa podía ser?

    ¿Pero estos de dónde han salido?

    Para entender este tipo de tango, antes que nada hay que ponerlo en contexto. La Orquesta Típica Fernández Fierro nació en 2001. Sus integrantes pertenecen a una generación que viene del rock, pero que creció con el tango como música de fondo. Cuando vuelven al tango, lo hacen con las influencias del rock y del punk. Como ellos mismos explican, en una entrevista para el programa Encuentro en la cúpula, lo que buscan es comunicar con el público de hoy. Y esta comunicación solo puede hacerse a través de los códigos actuales, los de sus contemporáneos, no los del tango de los años 50. Esta modernización de los códigos con los que operan se hace evidente en la música, en la puesta en escena, y por supuesto, también en las letras: uno de sus principales objetivos es resignificar las letras, para que sean reflejo de la sociedad argentina actual, muy alejada de la de los malevos y compadritos de los tangos clásicos.

    Cuando la Fernández Fierro comenzó su andadura, el tango era una música en decadencia. No había muchos grupos nuevos de tango, y todavía menos formados por jóvenes que quisieran hacer algo diferente. Con el objetivo de montar un grupo de tango que ellos mismos tuvieran ganas de ir a escuchar, comenzaron a experimentar, buscando un tango que los representara estéticamente. Lo que significa con influencias de músicas con las que ellos se identificaran, como el rock o el punk. Este deseo de acercar el tango a su universo musical se manifiesta también en su identidad visual en escena, con agresivos juegos de luces y una amplificación extrema del sonido – cosas que se hacían desde hace mucho tiempo en otros géneros musicales como el rock, pero que no se habían hecho nunca en el tango.

    Si la montaña no va a Mahoma…

    Los comienzos no fueron fáciles, y hubo que ir a buscar al público a la calle. Una de las anécdotas que cuentan ilustra a la perfección lo que las nuevas generaciones pensaban del tango en los años 90: una vez tenían que tocar en una milonga, y cuando faltaban solo veinte minutos para empezar no había venido absolutamente nadie. Como no tenían público, decidieron salir a buscarlo a la calle: ¡Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma irá a la montaña! Sacaron los instrumentos y tocaron en la acera, y al hacerlo descubrieron que sí había un público dispuesto a escucharlos, un público incluso muy receptivo. Si hasta entonces no habían conseguido captarlo, era debido a la existencia de un prejuicio que hacía que los jóvenes salieran corriendo ante la sola mención de la palabra «tango». Esos mismos jóvenes que, después de haberlos escuchado en la calle, venían a felicitarlos y preguntaban: «Está bárbaro, ¿dónde tocáis?»

    De la mano de los clásicos

    A pesar de esta búsqueda de modernidad, los clásicos no están muy lejos. De hecho, en sus comienzos, la Fernández Fierro intentaba reproducir el sonido de la orquesta de Osvaldo Pugliese entre los años 50 y 70, aunque siempre teniendo claro que ese sonido era solo un punto de partida a partir del cual crear algo diferente. Los instrumentos que utilizan también los enmarcan en el universo del tango clásico: nada de batería, ni de sintetizador, ni de guitarra eléctrica. La Orquesta Típica Fernández Fierro es, como su nombre indica, una orquesta típica. Este término no es arbitrario, sino que designa la formación característica del tango, establecida en los años 20, y formada por bandoneón, piano, contrabajo y cuerdas. ¡Es impactante darse cuenta de que el sonido súper contemporáneo de la Fernández Fierro lo produce la misma formación, instrumento por instrumento, que hubiera podido usar Canaro en los años 20!

    Este señor tan simpático es Osvaldo Pugliese

    De Pugliese también han tomado el modelo de gestión de la orquesta, organizada en forma de cooperativa independiente y autogestionada. Las decisiones se toman de forma comunitaria y el reparto de tareas entre todos sus integrantes permite que se lleven a cabo actividades muy variadas: producir los discos, grabarlos, venderlos, gestionar la sala de conciertos, la emisora de radio…

    Club Atlético Fernández Fierro y Radio CAFF

    Ah, sí, un pequeño detalle que casi se me olvida: en la actualidad la Orquesta Típica Fernández Fierro también tiene un local (con nombre de club de fútbol), el Club Atlético Fernández Fierro (CAFF) y una radio en línea, Radio CAFF, de la que hablaremos en otra entrada. Ambas están animadas por una misma filosofía en su programación: convertirse en una vitrina del tango actual. Tanto la sala como la radio programan a los grupos que hoy en día están creando el tango contemporáneo. Porque aunque cuando empezaron, al comienzo de los años 2000, estaban solos, las cosas han cambiado mucho. Poco a poco, a lo largo de estas dos décadas, la escena del tango contemporáneo ha empezado a poblarse de nuevos protagonistas: Alfredo «el Tape» Rubín, La Chicana, 34 Puñaladas, el Cuarteto la Púa… Artistas y grupos que se alimentan y se influencian entre ellos, y que hoy forman un ecosistema musical lujuriante.

    Una orquesta nunca es algo inmutable, y los integrantes de la Orquesta Típica Fernández Fierro han ido evolucionando a lo largo de los 19 años transcurridos desde su nacimiento. Algunos de sus miembros fundadores han permanecido a lo largo de todo este tiempo, como Yuri Venturín (contrabajo) o Santiago Bottiroli (piano). La voz del grupo también ha ido cambiando, pasando a lo largo de los años por tres cantantes: primero Walter «el Chino» Laborde, luego Julieta Laso, y en la actualidad Natalia Lagos.

    En cuanto a su discografía, a lo largo de sus 19 años de carrera han grabado siete discos: Ahora y siempre (2018), En vivo (2014), TICS (2012), Putos (2009), Mucha mierda (2006), Destrucción masiva (2003), y Envasado en origen (2002).

    En ellos se puede observar una clara evolución desde lo clásico hacia lo contemporáneo, tanto en el tratamiento de los temas como en su repertorio: su primer disco, Envasado en origen, estaba íntegramente formado por tangos clásicos (Di Sarli, Expósito, Arolas, Gardel, De Caro…) pero en los siguientes empiezan a incluir composiciones de Yuri Venturín y de otros músicos argentinos actuales, como Alfredo Rubín. Esta tendencia se va afirmando con el paso del tiempo, y a partir de su cuarto disco, en 2009, ya solo grabarán composiciones originales.

    Voy a terminar aquí, ¡porque me parece que por esta vez ya os he aturdido bastante! Espero haber conseguido despertar vuestra curiosidad lo suficiente como para daros ganas de escuchar más. Me interesa saber vuestra opinión sobre esta orquesta, así que si os apetece no dudéis en dejarme un comentario. Soy consciente de que la Orquesta Típica Fernández Fierro no es para todo el mundo. Personalmente, es uno de mis grupos de tango contemporáneo favoritos, pero entiendo que muchas personas no conectarán con su propuesta, que puede parecer demasiado agresiva desde el punto de vista del tango clásico. Sin embargo, tienen el enorme mérito de haber rescatado el tango del panteón de las músicas muertas, y de haberse apropiado de él para devolvérselo a los jóvenes. Gracias, entre otros, a la Orquesta Típica Fernández Fierro, el tango ya no es una lengua muerta y ya solo por esto merecen agradecimiento eterno.

    Concierto integral, auditorio Ibirapuera, São Paulo 2010

    Para profundizar
    1. https://fernandezfierro.com/
    2. https://caff.com.ar/
    3. Entrevista con Yuri Venturín y Julieta Laso en el programa Encuentro en la Cúpula : http://encuentro.gob.ar/programas/serie/8925/8934?
    4. La historia del tango. Tomo 20. Siglo XXI, 2ª parte. Guillermo Gasió (ed). Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 2011 (pp. 3973-3081).
    5. La frase «El tango no es una lengua muerta» es una guiño a la entrevista concedida por el bandoneonista Rodolfo Mederos en 2006 al periódico La Voz, en la que afirmaba que el tango era una lengua muerta. Esta declaración provocó una fuerte polémica: http://archivo.lavoz.com.ar/Nota.asp?nota_id=31525&high=rodolfo

    ¿Queréis que os avise cuando se publique un nuevo artículo en el blog?