La Milongata

Autor: lamilongata

  • [NUEVOS TANGOS] ORQUESTA TÍPICA FERNÁNDEZ FIERRO

    [NUEVOS TANGOS] ORQUESTA TÍPICA FERNÁNDEZ FIERRO

    Le tango no es una lengua muerta

    En Europa está bien instalada la idea de que el tango es una música muerta, lo mismo que hay lenguas muertas. Una especie de pieza de museo, que de vez en cuando desempolvamos y exhibimos respetuosamente, antes de guardarla de nuevo en su vitrina con mucho cuidado. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: el tango continua evolucionando y desarrollándose hoy en día, y sería una pena no explorar todo lo que puede ofrecernos. Y eso es precisamente lo que intento hacer con este blog: llevaros de vez en cuando a dar una vuelta por las orillas del tango actual.

    ¡Sin embargo, no es nada fácil ahuyentar los clichés! Voy a reproducir aquí una conversación típica que ya he tenido más de una vez. Imaginad: Sicilia, 1930… (¡perdón, es broma! Eso sí, no intentéis pillarla si tenéis menos de 40 años). Ahora en serio, imaginad: estamos en una fiesta y un amable desconocido o una simpática desconocida se me acerca con la intención evidente de entablar conocimiento. Una vez hechas las presentaciones, se impone la pregunta de rigor:

    – ¿Y a qué te dedicas?

    Veo la oportunidad de hablar de algo que me apasiona, y me abalanzo sobre ella:

    – Soy cantante. Tengo un grupo de música.

    – ¿En serio? ¡Qué maravilla!

    En los ojos de mi interlocutor se enciende una lucecita de entusiasmo mezclada con una pizca de envidia.

    – ¿Y qué clase de música haces? ¿Pop, rock, folk… ?

    – Tango argentino.

    – Ah…

    La lucecita se apaga. Vacío sideral. Perplejidad y desconcierto. El amable desconocido o la simpática desconocida se estruja las meninges buscando algo que decir, mientras veo desfilar en sus pupilas toda una galería de imágenes: blanco y negro, bailarines engominados vestidos de frac, pilas polvorientas de vinilos viejos, músicos septuagenarios, compositores muertos… Vamos, la vetustez en carne y hueso.

    Confesadlo, digo tango y lo que se os viene a la cabeza es esto.

    – Ah, qué interesante…

    Resisto como puedo las ganas de gritarle ¡No es lo que te imaginas! y de embarcarme en una explicación sobre la contemporaneidad del tango a golpe de vídeos sacados de Internet con mi móvil. Como soy una persona bien educada y no aturdo a los desconocidos en las fiestas con explicaciones sobre el tango, controlo mis impulsos y la conversación deriva por sí misma hacia otros temas.

    Pero como vosotros estáis leyendo este blog asumo que algún interés por el tango sí que tenéis, y a partir de ese punto me siento autorizada para aturdiros con mis explicaciones. Así que si queréis acompañarme, os contaré como conocí a uno de los grupos precursores de la renovación del tango: La Orquesta Típica Fernández Fierro.

    Una noche con la apisonadora del tango

    Durante mi segunda estancia en Buenos Aires tuve la suerte de coincidir con mi amiga Michi. Hace tiempo que Michi está instalada en Europa, pero tanto da: a pesar de los años y de la distancia, sigue siendo lo que siempre ha sido, una porteña de la cabeza a los pies, nacida y criada en el barrio de Almagro.

    – ¿Esta noche quieren venir a escuchar tango ?

    – ¡Claro!

    – Los voy a llevar a un sitio que no está en las guías.

    Efectivamente, el sitio al que nos llevó aquella noche, en la calle Sánchez de Bustamante 772, no figuraba en las guías turísticas. (Cuidado, que hablo de 2013. ¡Desde entonces, la Fernández Fierro ha recorrido tanto camino que hoy está incluso en la página oficial de turismo de la ciudad de Buenos Aires!).

    Total, que allí estábamos, en el número 772 de Sánchez de Bustamante, esperando con un frío peludo delante de lo que parecía ser un viejo hangar abandonado. Pagamos nuestras entradas, y apartando una pesada cortina negra pasamos a una enorme nave con el techo de uralita (un antiguo taller mecánico, como supe después), lleno de polvo, mesas y sillas desaparejadas. Parecía claro que la única calefacción con la que íbamos a contar esa noche nos la iba a proporcionar el alcohol. Otras cuantas sillas colgaban del techo, a modo de decoración, completada por una serie de dibujos de distinto tipo y procedencia pegados a las paredes. Al lado izquierdo de la sala, la escena montada bajo los proyectores indicaba que iba a tener lugar un concierto. A la vista del local, jamás habría dicho un concierto de tango, pero esa noche tenía la suerte de contar con una guía porteña, así que la seguí sin hacer preguntas. Después de una hora larga de espera, durante la cual intentamos calentarnos a base de Quilmes, se apagaron las luces y nos encontramos en la oscuridad más absoluta. Silencio. Y luego, el encuentro con la apisonadora del tango.

    La expresión no es mía, es del periodista Marcelo Pavazza, que en 2008 publicó en el diario Crítica de la Argentina un artículo dedicado a la Orquesta Típica Fernández Fierro, titulado «Una noche con la apisonadora del tango». La imagen le va como anillo al dedo, porque la Fernández Fierro es una verdadera apisonadora: luces agresivas, un sonido duro, en bloque, saturado, y en cuanto a las letras, una crítica social implacable construida mediante imágenes oníricas. Todo ello con el look de un grupo de rock o de punk. Durante una hora los músicos empalmaron una canción tras otra sin darle tregua al público, y durante una hora tuvimos la impresión de estar todo el tiempo arriba, en el paroxismo de algo. Cuando se apagó la última nota volvieron a encenderse las luces, y nos hizo falta un rato para recuperarnos del K.O. ¿Qué es lo que acabábamos de escuchar? ¿Era tango, eso? Sí, ¿no? ¿Qué otra cosa podía ser?

    ¿Pero estos de dónde han salido?

    Para entender este tipo de tango, antes que nada hay que ponerlo en contexto. La Orquesta Típica Fernández Fierro nació en 2001. Sus integrantes pertenecen a una generación que viene del rock, pero que creció con el tango como música de fondo. Cuando vuelven al tango, lo hacen con las influencias del rock y del punk. Como ellos mismos explican, en una entrevista para el programa Encuentro en la cúpula, lo que buscan es comunicar con el público de hoy. Y esta comunicación solo puede hacerse a través de los códigos actuales, los de sus contemporáneos, no los del tango de los años 50. Esta modernización de los códigos con los que operan se hace evidente en la música, en la puesta en escena, y por supuesto, también en las letras: uno de sus principales objetivos es resignificar las letras, para que sean reflejo de la sociedad argentina actual, muy alejada de la de los malevos y compadritos de los tangos clásicos.

    Cuando la Fernández Fierro comenzó su andadura, el tango era una música en decadencia. No había muchos grupos nuevos de tango, y todavía menos formados por jóvenes que quisieran hacer algo diferente. Con el objetivo de montar un grupo de tango que ellos mismos tuvieran ganas de ir a escuchar, comenzaron a experimentar, buscando un tango que los representara estéticamente. Lo que significa con influencias de músicas con las que ellos se identificaran, como el rock o el punk. Este deseo de acercar el tango a su universo musical se manifiesta también en su identidad visual en escena, con agresivos juegos de luces y una amplificación extrema del sonido – cosas que se hacían desde hace mucho tiempo en otros géneros musicales como el rock, pero que no se habían hecho nunca en el tango.

    Si la montaña no va a Mahoma…

    Los comienzos no fueron fáciles, y hubo que ir a buscar al público a la calle. Una de las anécdotas que cuentan ilustra a la perfección lo que las nuevas generaciones pensaban del tango en los años 90: una vez tenían que tocar en una milonga, y cuando faltaban solo veinte minutos para empezar no había venido absolutamente nadie. Como no tenían público, decidieron salir a buscarlo a la calle: ¡Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma irá a la montaña! Sacaron los instrumentos y tocaron en la acera, y al hacerlo descubrieron que sí había un público dispuesto a escucharlos, un público incluso muy receptivo. Si hasta entonces no habían conseguido captarlo, era debido a la existencia de un prejuicio que hacía que los jóvenes salieran corriendo ante la sola mención de la palabra «tango». Esos mismos jóvenes que, después de haberlos escuchado en la calle, venían a felicitarlos y preguntaban: «Está bárbaro, ¿dónde tocáis?»

    De la mano de los clásicos

    A pesar de esta búsqueda de modernidad, los clásicos no están muy lejos. De hecho, en sus comienzos, la Fernández Fierro intentaba reproducir el sonido de la orquesta de Osvaldo Pugliese entre los años 50 y 70, aunque siempre teniendo claro que ese sonido era solo un punto de partida a partir del cual crear algo diferente. Los instrumentos que utilizan también los enmarcan en el universo del tango clásico: nada de batería, ni de sintetizador, ni de guitarra eléctrica. La Orquesta Típica Fernández Fierro es, como su nombre indica, una orquesta típica. Este término no es arbitrario, sino que designa la formación característica del tango, establecida en los años 20, y formada por bandoneón, piano, contrabajo y cuerdas. ¡Es impactante darse cuenta de que el sonido súper contemporáneo de la Fernández Fierro lo produce la misma formación, instrumento por instrumento, que hubiera podido usar Canaro en los años 20!

    Este señor tan simpático es Osvaldo Pugliese

    De Pugliese también han tomado el modelo de gestión de la orquesta, organizada en forma de cooperativa independiente y autogestionada. Las decisiones se toman de forma comunitaria y el reparto de tareas entre todos sus integrantes permite que se lleven a cabo actividades muy variadas: producir los discos, grabarlos, venderlos, gestionar la sala de conciertos, la emisora de radio…

    Club Atlético Fernández Fierro y Radio CAFF

    Ah, sí, un pequeño detalle que casi se me olvida: en la actualidad la Orquesta Típica Fernández Fierro también tiene un local (con nombre de club de fútbol), el Club Atlético Fernández Fierro (CAFF) y una radio en línea, Radio CAFF, de la que hablaremos en otra entrada. Ambas están animadas por una misma filosofía en su programación: convertirse en una vitrina del tango actual. Tanto la sala como la radio programan a los grupos que hoy en día están creando el tango contemporáneo. Porque aunque cuando empezaron, al comienzo de los años 2000, estaban solos, las cosas han cambiado mucho. Poco a poco, a lo largo de estas dos décadas, la escena del tango contemporáneo ha empezado a poblarse de nuevos protagonistas: Alfredo «el Tape» Rubín, La Chicana, 34 Puñaladas, el Cuarteto la Púa… Artistas y grupos que se alimentan y se influencian entre ellos, y que hoy forman un ecosistema musical lujuriante.

    Una orquesta nunca es algo inmutable, y los integrantes de la Orquesta Típica Fernández Fierro han ido evolucionando a lo largo de los 19 años transcurridos desde su nacimiento. Algunos de sus miembros fundadores han permanecido a lo largo de todo este tiempo, como Yuri Venturín (contrabajo) o Santiago Bottiroli (piano). La voz del grupo también ha ido cambiando, pasando a lo largo de los años por tres cantantes: primero Walter «el Chino» Laborde, luego Julieta Laso, y en la actualidad Natalia Lagos.

    En cuanto a su discografía, a lo largo de sus 19 años de carrera han grabado siete discos: Ahora y siempre (2018), En vivo (2014), TICS (2012), Putos (2009), Mucha mierda (2006), Destrucción masiva (2003), y Envasado en origen (2002).

    En ellos se puede observar una clara evolución desde lo clásico hacia lo contemporáneo, tanto en el tratamiento de los temas como en su repertorio: su primer disco, Envasado en origen, estaba íntegramente formado por tangos clásicos (Di Sarli, Expósito, Arolas, Gardel, De Caro…) pero en los siguientes empiezan a incluir composiciones de Yuri Venturín y de otros músicos argentinos actuales, como Alfredo Rubín. Esta tendencia se va afirmando con el paso del tiempo, y a partir de su cuarto disco, en 2009, ya solo grabarán composiciones originales.

    Voy a terminar aquí, ¡porque me parece que por esta vez ya os he aturdido bastante! Espero haber conseguido despertar vuestra curiosidad lo suficiente como para daros ganas de escuchar más. Me interesa saber vuestra opinión sobre esta orquesta, así que si os apetece no dudéis en dejarme un comentario. Soy consciente de que la Orquesta Típica Fernández Fierro no es para todo el mundo. Personalmente, es uno de mis grupos de tango contemporáneo favoritos, pero entiendo que muchas personas no conectarán con su propuesta, que puede parecer demasiado agresiva desde el punto de vista del tango clásico. Sin embargo, tienen el enorme mérito de haber rescatado el tango del panteón de las músicas muertas, y de haberse apropiado de él para devolvérselo a los jóvenes. Gracias, entre otros, a la Orquesta Típica Fernández Fierro, el tango ya no es una lengua muerta y ya solo por esto merecen agradecimiento eterno.

    Concierto integral, auditorio Ibirapuera, São Paulo 2010

    Para profundizar
    1. https://fernandezfierro.com/
    2. https://caff.com.ar/
    3. Entrevista con Yuri Venturín y Julieta Laso en el programa Encuentro en la Cúpula : http://encuentro.gob.ar/programas/serie/8925/8934?
    4. La historia del tango. Tomo 20. Siglo XXI, 2ª parte. Guillermo Gasió (ed). Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 2011 (pp. 3973-3081).
    5. La frase «El tango no es una lengua muerta» es una guiño a la entrevista concedida por el bandoneonista Rodolfo Mederos en 2006 al periódico La Voz, en la que afirmaba que el tango era una lengua muerta. Esta declaración provocó una fuerte polémica: http://archivo.lavoz.com.ar/Nota.asp?nota_id=31525&high=rodolfo

    ¿Queréis que os avise cuando se publique un nuevo artículo en el blog? 

  • [NUEVOS TANGOS]: ORQUESTA TÍPICA FERNÁNDEZ FIERRO

    [NUEVOS TANGOS]: ORQUESTA TÍPICA FERNÁNDEZ FIERRO

    Le tango n’est pas une langue morte

    En Europe, l’idée est bien ancrée que le tango est une musique morte comme il y a des langues mortes. Une sorte de pièce de musée, que de temps en temps on sort, on dépoussière et on exhibe avec respect, avant de la ranger à nouveau soigneusement dans sa vitrine. Pourtant, c’est loin d’être le cas : le tango continue à évoluer et à se développer de nos jours, et ce serait dommage de ne pas explorer ce qu’il a à nous proposer. Tout à fait ce que je cherche à faire avec ce blog: vous emmener de temps en temps faire un tour du côté du tango actuel.

    Pourtant il n’est pas facile de chasser les clichés! Voici une conversation type que j’ai eu plus d’une fois. Imaginez : je suis dans une soirée et un aimable inconnu ou une gentille inconnue s’approche de moi, dans le but de faire connaissance. Présentation faite, la question de rigueur ne tarde pas à se poser :

    – Tu fais quoi ?

    Je vois l’occasion de parler de quelque chose qui me passionne et je fonce.

    – Je chante. J’ai un groupe de musique.

    – Oh, super ! C’est génial !

    Dans les yeux de mon interlocuteur s’allume une lumière de ravissement mélangée à une petite pointe d’envie.

    – Et tu fais quoi comme musique ? Pop, rock, folk… ?

    – Tango argentin.

    – Ah …

    La petite lumière s’éteint. Vide sidéral. Perplexité qui vire au désarroi. Mon aimable interlocuteur ou ma gentille interlocutrice se creuse la tête et je vois défiler dans ses pupilles toute une galerie d’images : noir et blanc, poussière, danseurs gominés en queue de pie, piles de vieux disques, musiciens septuagénaires, compositeurs morts… Bref, la vétusté incarnée.

    Avouez, je dis tango et vous pensez à ça.

    – Ah, c’est super intéressant.

    Je résiste la tentation de lui crier Mais non, c’est pas ça! et de me lancer dans une explication sur la contemporanéité du tango à grand renfort de vidéos sur mon portable. Comme je suis une personne bien élevée et que je n’assomme pas les inconnus dans les soirées avec des explications sur le tango, je contrôle mon impulsion et la conversation dérive doucement vers d’autres sujets.

    Mais puisque vous êtes en train de lire ce blog, j’assume que vous vous intéressez au tango, et à partir de ce moment je me considère autorisée pour vous assommer avec mes explications. Alors, si vous voulez bien m’accompagner, je vais vous raconter comment j’ai fait connaissance avec un des groupes précurseurs de la rénovation du tango actuel: La Orquesta Típica Fernández Fierro.

    Une soirée avec le rouleau compresseur du tango

    Lors de mon deuxième séjour à Buenos Aires, j’ai eu la fortune de coïncider avec mon amie Michi. Ça fait un certain temps que Michi est installée en Europe, mais elle reste toujours fidèle à ce qu’elle est: une porteña de la tête aux pieds, née et grandie au quartier d’Almagro.

    – ¿Esta noche quieren venir a escuchar tango ?

    – ¡Claro!

    – Los voy a llevar a un sitio que no está en las guías.

    En effet, l’endroit où elle nous emmena ce soir-là, calle Sánchez de Bustamante 772, ne figurait pas dans les guides touristiques. (Attention, je vous parle de 2012. Depuis, la Fernández Fierro à fait tant de chemin qu’aujourd’hui elle est même dans le site officiel de tourisme de la ville de Buenos Aires !)

    Nous voilà donc, au numéro 772 de Sánchez de Bustamante. Avec un froid de canard, on patiente devant ce qui me semble un vieil hangar désaffecté. On paye nos entrées, et en poussant un lourd rideau noir on se retrouve dans un énorme entrepôt avec le toit de tôle, semé de poussière, de tables et de chaises dépareillées. C’est clair que l’alcool va être notre seul réchauffement ce soir-là. Du toit pendent quelques chaises, à guise de décoration, complétée par des dessins hétéroclites collés aux murs. À gauche, la scène montée sous les spots nous offre la promesse d’un concert. Je n’aurais pas dit un concert de tango, à la vue du local, mais j’ai la chance d’avoir une guide porteña et je la suis sans poser de questions. Après une bonne heure d’attente pendant laquelle on essaie de se réchauffera à force de Quilmes, les lumières s’éteignent et on se retrouve dans le noir absolu. Silence. Et puis, la rencontre avec le rouleau compresseur du tango.

    L’image n’est pas à moi, elle est du journaliste Marcelo Pavazza, qui en 2008 publie dans le quotidien Crítica de la Argentina un article consacré à l’Orquesta Típica Fernández Fierro intitulé « Una noche con la apisonadora del tango ». L’expression lui va comme un gant, car la Fernández Fierro est un vrai rouleau compresseur : lumières agressives, un son massif, en bloc, saturé et, du coté des paroles, une critique sociale féroce construite sur des images hallucinées. Tout ça avec le look d’un groupe de rock ou de punk. Pendant une heure les musiciens enchainent les morceaux sans donner du répit au public, et pendant une heure on a l’impression d’être en permanence au sommet, au paroxysme. Quand la dernière note s’éteint et les lumières se rallument, il nous faut quelques minutes pour nous remettre du knock-out. Qu’est-ce qu’on vient de écouter ? C’était du tango, ça ? Bah oui, qu’est-ce que ça peut être d’autre ?

    Mais d’où est-ce qu’ils sortent, ceux-là?

    Pour s’approcher de ce genre de tango, il faut d’abord le mettre en contexte. La Orquesta Típica Fernández Fierro est née en 2001. Ses intégrants appartiennent à une génération qui vient du rock, mais qui a grandi avec le tango comme musique de fond. Quand ils retournent au tango, ils le font avec les influences du rock, du punk. Comme le racontent eux-mêmes, dans un entretien pour l’émission Encuentro en la cúpula, leur but est de connecter avec le public actuel. Et cette communication ne peut passer qu’à travers les codes de leur temps, les codes de leurs contemporains, et pas ceux du tango des années 50. Cette modernisation des codes atteint la musique, la mise en scène et, bien sûr, les paroles : ils tiennent à redonner du sens aux paroles, pour qu’elles reflètent la réalité sociale de l’Argentine aujourd’hui, qui n’est plus celle des malevos et compadritos des tangos classiques.

    À l’époque où l’orchestre Fernández Fierro a commencé son parcours, le tango était un genre musical en déclin. Il n’y avait pas beaucoup de groupes nouveaux de tango, encore moins formés par des jeunes voulant en faire quelque chose de diffèrent. Avec l’objectif de créer un groupe de tango qu’ils auraient envie d’aller écouter eux-mêmes, ils commencent à expérimenter, à la recherche d’un tango qui les représente esthétiquement. Ce qui veut dire, avec des influences des musiques avec lesquelles ils s’identifient, comme le rock ou le punk. Cette volonté de rapprocher le tango à leur univers se manifeste aussi de façon très évidente dans leur identité visuel sur scène, leur jeu de lumières, l’amplification extrême du son – des choses qui se faisaient depuis longtemps dans des genres comme le rock, mais qui n’avaient pas été faites dans le tango.

    Si la montagne ne va pas à Mahomet…

    Les débuts n’ont pas été faciles, et il a fallu aller chercher le public dans la rue. Ils racontent une anecdote qu’illustre de façon très parlante le regard que les nouvelles générations avaient sur le tango dans les années 90 ou 2000: dans une occasion ils devaient jouer dans une milonga. Vingt minutes avant de l’heure marquée pour le début, la salle était toujours vide. Alors ils décident d’aller à la recherche du public : si la montagne ne vient pas à Mahomet, Mahomet ira à la montagne ! Ils sortent les instruments et ils jouent dans la rue, et en faisant cela ils découvrent qu’il y a un public prêt à les écouter, un public très réceptif même. S’ils n’arrivent pas à le capter, c’est parce qu’il y a un préjugé qui fait qu’à la mention du mot « tango » les jeunes s’enfuissent en courant. Ces mêmes jeunes qu’après les avoir écoutés dans la rue, viennent les féliciter en disant : « C’était trop bien, vous jouez où ? »

    De la main des classiques

    Malgré cette quête de modernité, les classiques ne sont jamais trop loin. En fait, dans ses débuts la Fernández Fierro a cherché à reproduire le son de l’orchestre d’Osvaldo Pugliese entre les années 50 et 70, mais toujours sachant que ce son n’était que le point de départ pour créer quelque chose de différent. Les instruments qu’ils utilisent les ancrent également dans l’univers du tango classique: pas de batterie, pas de synthétiseur, pas de guitare électrique. L’Orquesta Típica Fernández Fierro est, comme son nom indique, una orquesta típica. Ce terme n’est pas arbitraire : il désigne la formation caractéristique du tango, établie dans les années 20, et composée par bandonéon, piano, contrebasse et cordes. C’est très impactant de réaliser que le son hyper contemporain de l’orchestre Fernández Fierro est produit par la même formation, instrument par instrument, qu’aurait pu employer Canaro dans les années 20 !

    Ce monsieur si sympa est Osvaldo Pugliese

    De Pugliese ils tiennent aussi le modèle de gestion de l’orchestre, organisée en forme de coopérative autogérée et indépendante. Les décisions se prennent en assemblée, et la division des rôles permet d’accomplir collectivement des tâches très différentes : produire des disques, les enregistrer, les vendre, gérer la salle de concerts, la station de radio… 

    Club Atlético Fernández Fierro et Radio CAFF

    Ah, oui, petit détail que je avais presque oublié de mentionner: aujourd’hui l’Orquesta Típica Fernandez Fierro est aussi un local au nom de club de foot : le Club Atlético Fernández Fierro (CAFF) et une radio en ligne, Radio CAFF, dont je vous parlerai dans un prochain article. La philosophie qui anime la programmation des deux est la même : devenir une vitrine du tango actuel. Ils programment les groupes qui sont en train de créer le tango contemporain, car s’ils étaient seuls quand ils ont initié leur chemin, au début des années 2000, ce n’est plus le cas aujourd’hui. Peu à peu, au long des deux décennies, la scène du tango contemporain a commencé à se peupler de nouveaux protagonistes: Alfredo «el Tape» Rubín, La Chicana,34 Puñaladas, el Cuarteto la Púa… Des artistes et des groupes qui se nourrissent et s’influencent entre eux, et qu’aujourd’hui font partie d’un écosystème luxuriant.

    Un orchestre n’est pas quelque chose d’immuable, et les intégrants de l’Orquesta Típica Fernández Fierro ont évolué au long des dix-neuf années qui se sont écoulées depuis la naissance de la formation. Certains de ses membres fondateurs sont restés tout au long du parcours, comme Yuri Venturín (contrebasse) ou Santiago Bottiroli (piano). La voix du groupe a changé aussi, passant par trois chanteurs différents : le premier fut Walter «el Chino» Laborde, ensuite Julieta Laso et, dans l’actualité, Natalia Lagos.

    Côté discographie, au long de leurs dix-neuf ans de carrière ils ont fait sept albums : Ahora y siempre (2018), En vivo (2014), TICS (2012), Putos (2009), Mucha mierda (2006), Destrucción masiva (2003), y Envasado en origen (2002).

    Dans leurs albums on peut observer une claire évolution du classique vers le contemporain aussi bien dans le traitement des thèmes que dans le répertoire: le premier, Envasado en origen, est constitué intégralement de morceaux classiques (Di Sarli, Expósito, Arolas, Gardel, De Caro…) mais dans les suivants ils commencent à intégrer des compositions de Yuri Venturín et d’autres musiciens argentins actuels, comme Alfredo Rubín. Cette tendance s’affirme avec le temps, et à partir de leur quatrième disque, en 2009, ils n’enregistreront que des compositions contemporaines.

    Je vais m’arrêter ici, car il me semble que je vous ai bien assomé pour cette fois! J’espère être parvenue à aiguiser votre curiosité et vous avoir donné envie de découvrir davantage. Je suis curieuxe de savoir si cet orchestre vous a plu, alors n’hésitez pas à partager votre avis dans les commentaires! Je suis consciente que la Orquesta Típica Fernández Fierro n’est pas pour tout le monde. Personnellement, c’est un de mes grupes de tango contemporain préférés, mais je sais que certains ne connecteront pas avec leur proposition, qui peut sembler trop agressive regardée depuis l’optique du tango classique. Pourtant ils ont l’immense mérite d’avoir récupéré le tango du panthéon de musiques mortes, et de se l’avoir approprié pour le rendre aux jeunes. Grâce, entre autres, à l’Orquesta Típica Fernández Fierro, le tango n’est plus une langue morte. Reconnaissance infinie à eux pour cela.

    Concert intégral, auditorio Ibirapuera, São Paulo 2010

    Pour en savoir plus
    1. https://fernandezfierro.com/
    2. https://caff.com.ar/
    3. Entretien à Yuri Venturín y Julieta Laso dans l’émission Encuentro en la Cúpula : http://encuentro.gob.ar/programas/serie/8925/8934?
    4. La historia del tango. Tomo 20. Siglo XXI, 2ª parte. Guillermo Gasió (ed). Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 2011 (pp. 3973-3081).
    5. Le paragraphe «Le tango n’est pas une langue morte» fait référence à l’entretien accordé en 2006 par le bandonéoniste Rodolfo Mederos au journal La Voz, où il affirmait que le tango était une langue morte, déclaration qui a provoqué une forte polémique : http://archivo.lavoz.com.ar/Nota.asp?nota_id=31525&high=rodolfo

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  • EL ZORZAL CRIOLLO  EN L’OISEAU BLEU: EL TANGO EN NIZA EN LOS AÑOS 30

    EL ZORZAL CRIOLLO EN L’OISEAU BLEU: EL TANGO EN NIZA EN LOS AÑOS 30

    ¿Sabíais que en los años 1930 el tango conoció días de gloria en la Costa Azul? ¿Qué Carlos Gardel, la estrella internacional del tango, actuó en Niza durante varios meses, y que incluso había previsto instalarse en la ciudad? ¿Que se conservan varias fotos de veladas memorables, en las que Gardel aparece inmortalizado con su amigo Charlie Chaplin? Os propongo un pequeño paseo tanguero por Niza tras los pasos del cantante.

    Villa L’Oiseau Bleu

    Los transeúntes que pasan hoy frente al número 49 de la avenida Cap-de-Croix, en el barrio nizardo de Cimiez, no encontrarán en este lugar nada de particular: un murete rematado por una verja blanca rodea un parque arbolado donde se sitúa una guardería, L’Oiseau Bleu, el Pájaro Azul. El edificio, completamente banal (y bastante feo, en honor a la verdad) data de los años sesenta. Ninguna placa, ningún letrero. Nada que permita suponerlo, y sin embargo en este lugar se celebraron, en la más estricta intimidad, algunas de las fiestas más glamurosas de los locos años treinta, en las que millonarios y celebridades alargaban las veladas hasta el amanecer.

    Sadie Baron Wakefield, « madame Chesterfield »

    Pero empecemos por el principio, que nos conduce hasta Baltimore, Estados Unidos, lugar de nacimiento de la millonaria Sadie Baron Wakefield. Sadie Baron, nacida el 19 de junio 1879, era hija de Bernhard Baron, un  acaudalado hombre de negocios propietario de la compañía tabacalera Carreras, que fabricaba, entre otros, los famosos cigarrillos Craven A (razón por la cual la apodaban « Madame Chesterfield »).

    La fortuna que magnate del tabaco legó a su hija ascendía a cinco millones de libras, lo que en la época constituía una suma astronómica. Sadie contrajo matrimonio con Georges Wakefield, un industrial americano propietario de una manufactura de tejidos que tampoco estaba lo que se dice mal situado. Los esposos pasaban parte del año en París, donde la señora Wakefield disfrutaba de la compañía de numerosos artistas que a menudo se convertían en sus protegidos. Los Wakefield viajaban regularmente a Niza, pasando temporadas en su lujoso palacete de la colina de Cimiez que se llamaba, como seguramente ya habréis adivinado, L’Oiseau Bleu. La propiedad, situada en el número 49 de la avenida Cap-de-Croix, fue adquirida por los Wakefield el 14 de diciembre de 1928, y por lo que parece, era espectacular: un chalet de dos pisos con un gran jardín, una cancha de tenis y una superficie total de 4.665 metros cuadrados.

    Durante sus estancias en la Riviera francesa, los Wakefield frecuentaban los casinos de Niza y Monte Carlo. La sección de sucesos del New York Times recoge una anécdota que nos permite hacernos una idea de su tren de vida: en el casino de Monte Carlo le sustrajeron a Mrs Wakefield un collar valorado en 15000 dólares. Estaba formado, según informa el New York Times, por « five large stones and sixty smaller ones », y aunque los “pedruscos” debían de pesar lo suyo, la dama no se percató del robo hasta llegar a casa. Afortunadamente la “baratija” estaba asegurada, pero la descripción de la alhaja nos permite hacernos una idea sobre la cuantía de la fortuna de los Wakefield.

    Entre los artistas que frecuentaba Mrs Wakefield, había uno al que la señora había tomado un afecto particular: un joven argentino, alto y moreno, con un seductor aire de galán: el cantante de tango Carlos Gardel. Lo apodaban el zorzal criollo por la belleza de su canto, y en la época en la que comienza su relación con Mrs Wakefield ya estaba lejos de ser un desconocido. En la siguiente foto de 1931 podemos verlos juntos en Niza.

    Paris y el tango, una historia de amor

    Antes de continuar con nuestra historia, merece la pena hacer un pequeño paréntesis para poner al lector en antecedentes sobre la acogida que el tango tuvo en Francia. Podría pensarse que el tango nunca gozó de gran popularidad en el país galo, pero eso sería equivocarse de medio a medio: entre el tango y Francia existe una historia de amor correspondido que dura ya más de un siglo.

    El tango llegó a Francia en los años 1900, muy poco después de su eclosión en Buenos Aires. Las primeras partituras llegaron a París a través de Marsella, en la fragata escuela Sarmiento, y se popularizaron enseguida. Poco después aterrizaron los músicos, como Alfredo Gobbi y Angel Villoldo, atraídos por un nuevo procedimiento de grabación que por entonces estaba más perfeccionado en París que en Buenos Aires: el disco. Muy rápidamente Paris se rindió al tango. La ciudad fue presa de una auténtica locura, una especie de tangomanía que hizo proliferar los tés-tango, las matinés-tango, las meriendas-tango y las cenas-tango… 

    Todo el mundo quería aprender a bailar este nuevo baile sudamericano, exótico y sensual, que acababa de hacer su aparición en París. El escritor y libretista Franc-Nohain escribe en la revista Femina el 15 de julio de 1913:

    “No es el primer baile por el que la moda y el gusto popular entran en esta especie de frenesí […] pero lo que tiene de particular el tango […] es su carácter obsesivo […] Joven inconsciente, muchacha imprudente, tened presente que desde el momento en que hayáis dado el primero de los seis pasos de la caminata […] en vuestro espíritu no tendrá cabida más que un pensamiento: bailar el tango”. Dictionnaire passionné du tango, p. 637.

    Durante los años 1920 la tangomanía se apodera de la alta sociedad parisina, y luego se extiende al resto de estratos de la población, para acabar tomando el país entero.  La Costa Azul no se queda al margen de esta nueva moda, al contrario, la abraza con la fuerza propia de un lugar que ya era el punto de encuentro de una multitud cosmopolita formada por aristócratas y millonarios ávidos de diversiones. Los artistas, por su parte, no se hacen esperar y Carlos Gardel, como tantos otros, parte a la conquista de la Riviera francesa.

    Carlos Gardel en Francia

    Cuando llega a Francia, Gardel ya era un cantante internacionalmente reconocido, y ya por entonces estaba considerado como el icono del tango argentino. Sus primeros conciertos en París tuvieron lugar en septiembre de 1928, en el teatro Femina de los Campos Elíseos, y en el cabaret Florida, rue de Clichy. Su gira por Francia continuó hasta abril de 1929, llevándole a los teatros Empire y Paramount de Paris, así como a Cannes y a Monte Carlo.

    Fue probablemente en París, durante este viaje, donde el cantante conoció a  Mrs Baron Wakefield. Ambos se muestran en público juntos con regularidad y las malas lenguas dicen que la relación la americana mantenía con el cantante era de índole más que amistosa. Aunque por la diferencia de edad que los separaba y por el físico de la dama, que podríamos calificar de opulento, esta eventualidad resulta poco probable, sobre todo conociendo la inclinación del zorzal por las mujeres jóvenes y hermosas. Sea como sea, el hecho es que Mrs Wakefield contribuyó generosamente a financiar las películas de Gardel y que el Chrysler 31 blanco que el cantante usó durante un tiempo, y que en su época era único en Buenos Aires, era un obsequio del matrimonio Wakefield. También nos han llegado testimonios de otros suntuosos regalos que la dama hizo al cantante, como este encendedor de oro fabricado especialmente para él por la joyería Cartier:

    En 1931 Gardel regresa a Paris para dar un impulso a su carrera cinematográfica, grabando cuatro películas para la Paramount, que tenía unos estudios en Joinville-le-Pont, a cuarenta kilómetros de la capital francesa. Al mismo tiempo, actúa durante quince días en el teatro Empire de Paris, pero la Costa Azul lo tienta con un contrato mucho más jugoso: casi dos meses de representaciones en el Palais de la Méditerranée de Niza, una proposición que no puede – ni quiere – rechazar. Las representaciones en el Palais de la Méditerranée, entre el 15 de enero y finales de febrero de 1931, tuvieron un éxito extraordinario. Según explica Kalikian Gregor, director de la orquesta de jazz que compartió escena con Gardel en el Palais de la Méditerranée, la alta sociedad lo acogió con los brazos abiertos:

    “¡Niza! ¡Oh Niza…! Niza es para mí el paraíso bíblico. Creo que debe serlo también para Carlitos… porque allí realizó la más olímpica de sus hazañas: conquistar, por asalto, el ambiente más hermético y “sui generis” de toda Francia. Aquella sociedad selecta y cosmopolita de la Costa Azul, accesible sólo a contadísimas excepciones, tuvo para Gardel una acogida cordial e inolvidable. Actuar en un casino de la categoría del Palais de la Mediterranée creo que debe colmar la aspiración de cualquier artista que se estime. Allí se consagran y se derrumban ídolos. Dos meses consecutivos hemos actuado en él, Carlitos Gardel y yo. Dos meses cuyo encanto no podré olvidar nunca. Nos llamaban los reyes del jazz y el tango. ¡Oh Niza…! Carlos recibió las más grandes ovaciones, cantando canciones francesas. Este gesto, que en él era una caballeresca manera de retribuir distinciones, no pasó desapercibido para aquellas gentes…” Carlos Gardel. Su vida, su música, su época, p. 142.

    Carlos Gardel canta en francés

    El testimonio de Kalikian hace alusión a un detalle curioso, escasamente conocido: Gardel cantaba en francés. No cantaba tangos en francés, sino canciones francesas, bien conocidas por el público, y cuya interpretación representaba una especie de deferencia hacia los espectadores locales. Se han conservado cinco grabaciones de Gardel cantando en francés, con los títulos Déjà, Folie, Je te dirai, Madame c’est vous y Parlez-moi d’amour. Excepto esta última, grabada en marzo de 1933, todas las grabaciones datan de septiembre de 1931.

    Como se puede observar, a pesar de haber nacido en Toulouse el cantante no hablaba francés, o bien de manera muy imperfecta. Gardel llegó a la Argentina con muy corta edad (como le gustaba decir: “Nací en Buenos Aires a los dos años y medio”) y nunca aprendió la lengua de su madre, quien seguramente prefirió dar prioridad al castellano para facilitar su integración en la nueva patria de ambos. No obstante, los defectos de pronunciación que podemos apreciar en las grabaciones no fueron óbice para que el público francés se despepitase por sus interpretaciones en la lengua de Molière.

    Gardel y Chaplin en la Costa Azul

    Gardel, que por entonces ya era un reconocido artista, no tuvo ninguna dificultad en integrarse en los círculos más selectos de la Riviera. Su  influyente amiga, la millonaria “Madame Chesterfield”, debió de abrirle las puertas y su simpatía natural y el carisma que, según todos los que lo conocieron, irradiaba, hicieron el resto.   

    Una vez terminado su compromiso con el Palais de la Méditerranée Gardel permaneció alojado en el hotel Negresco de Niza hasta mediados del mes de abril, disfrutando de los placeres de la vida mundana que le ofrecía la Costa Azul. Entre los amigos de la alta sociedad que hizo en Niza durante este periodo se halla otro artista cuyo nombre seguramente no os sea desconocido: Charlie Chaplin.

    Los dos Carlos se conocieron en la Costa Azul gracias a Mrs Wakefield, en una ocasión en la que Chaplin se encontraba en Niza como invitado del millonario americano Frank Gould. Este había quedado prendado del pueblecito costero de Juan-les-Pins, y había comprado el casino, así como el hotel principal, Le Provençal, creando un gran complejo recreativo, uno de los primeros de la época. Gould decidió aprovechar la visita de su amigo Chaplin, que por entonces era simplemente una de las personas más famosas del mundo, para publicitar sus negocios de la Costa Azul, así que organizó una comida de gala con Chaplin en el casino de Juan-les-Pins e invitó a todas las celebridades que se encontraban entonces en la región, entre ellas Mrs Wakefield y su inseparable Gardel. Se conservan varias fotos de dicho encuentro, en las que se puede ver juntos a Gardel y a Chaplin, sentados en extremos opuestos de una larguísima mesa, junto con Mrs Wakefield y otras personalidades de la época.

    Charles Chaplin en el casino de Juan-les-Pins (Foto Charlie Chaplin Archive)

    Al día siguiente, Mrs Wakefield organizó una fiesta en su residencia, L’Oiseau Bleu, para celebrar el cumpleaños de Chaplin. De dicha velada también se conservan algunas fotos como esta, obra de Mosesco, el fotógrafo local de las celebridades:

    Sentados en primera fila, Mrs Wakefield (izquierda), Gardel (centro) y Chaplin (derecha)

    Según el testimonio de May Reeves, que por entonces tenía un romance con el actor, Chaplin hizo un número cómico para entretener a los invitados y Gardel cantó varias canciones. En una de las fotos de la velada podemos ver a Chaplin en plena interpretación. No debía de ser malo el número, porque Gardel, sentado al fondo, se ríe a mandíbula batiente :

    Actuación íntima de Chaplin en L’Oiseau Bleu. Al fondo, sentado, Carlos Gardel.

    Reeves describe con mucho detalle la estancia en la que tiene lugar la velada, el bar de la mansión de los Wakefield, lo que nos permite conocer un poco el interior de la villa L’Oiseau Bleu:

    “Al día siguiente Mrs Wakefield  dio una gran fiesta en su casa. Desde el jardín se accedía directamente al bar, de manera que los invitados no pasaban por la casa. El bar estaba decorado en estilo chino. Una puerta redonda, laqueada en negro y rojo, conducía al interior de la casa. Unas lámparas chinas derramaban una luz tamizada sobre el buffet central, las mesitas de los lados y los barman que agitaban sus cocteleras. Éramos unos cuarenta invitados […] Un cantante argentino, acompañado por un guitarrista, cantó en homenaje a Chaplin, mientras que éste, que se había colado tras el mostrador del bar, se llevaba a los labios una inmensa botella de coñac» Charlie Chaplin intime.

    Mrs Wakefield y Charles Chaplin en L’Oiseau Bleu, 1931.

    Por lo visto, aquella velada fue el germen de una verdadera amistad entre ambos Carlitos, que posteriormente se volvieron a encontrar en Estados Unidos. En 1935, tras la muerte de Gardel, Chaplin lo evoca ante la prensa:

    “Conocí al gran cantante en Niza hace cuatro años, en marzo de 1931. Un amigo en común nos presentó en el Palais de la Méditerranée de la Costa Azul. Esa noche había muchos rioplatenses porque debutaba como director de orquesta Julio de Caro. En una reunión íntima que organizamos en un rinconcito con gente amiga, Gardel empezó a cantar y me impactó hondamente. Tenía un don superior al de su voz y su figura: una enorme simpatía personal que le ganaba de inmediato el afecto de todos. Tan honda era la simpatía que me inspiraba que recuerdo perfectamente que llegamos hasta las primeras luces del amanecer, en una noche de alegría como no volverá a repetirse. Pronostiqué a Gardel un triunfo categórico y le aconsejé que se dedicara al cine. Cuando Gardel llegó a Estados Unidos vino a visitarme, fue mi huésped […] Digan ustedes al público que con Gardel pierdo a uno de mis más simpáticos amigos y que sepan que los países latinoamericanos no tenían mejor embajador entre nosotros que él. En cuanto al arte cinematográfico, ha perdido una figura cumbre que nunca podrá ser sustituida”.  Gardel y el tango. Repertorio de recuerdos.

    La misteriosa suerte de L’Oiseau Bleu

    Pero volvamos a L’Oiseau Bleu, el escenario de tantas brillantes fiestas mundanas. ¿Qué destino corrió el lujoso palacete? 

    Como no tenían hijos, los Wakefield estaban en efecto preocupados por la suerte de su residencia cuando ellos desaparecieran, cosa que sucedió una década más tarde. Sadie falleció en Nueva York en 1942, a la edad de 64 años. Su esposo George murió cinco años más tarde, en Mónaco, el 5 de marzo de 1947, a los 71 años. En su testamento Mr Wakefield estipuló que la propiedad pasase a manos de sus sobrinos. En el caso de que estos rechazaran la herencia, esta se convertiría en propiedad de la ciudad de Niza, a condición de que en el edificio se creara un hogar para niños huérfanos o cualquier otra institución de carácter caritativo, que debía llevar el nombre de Sadie Baron Wakefield Home. Y así ocurrió, aunque dicho sea de paso, su deseo no fue respetado por el ayuntamiento: si bien éste destinó la propiedad a albergar una guardería municipal, el jardín de infancia no tomó el nombre de su benefactora, sino el de la finca, L’Oiseau Bleu.

    Sin embargo, un misterio continúa rodeando al establecimiento: si visitamos la guardería, podremos constatar que se encuentra en un edificio de los años 1960. ¿Qué fue del palacete cuyos lujosos salones chinos vemos en las fotografías? ¿Fue demolido por el ayuntamiento para construir el edificio actual, más funcional y moderno? ¿Pero por qué echar abajo una propiedad descrita como “espléndida” y “suntuosa”? Para confirmar el misterio, no hemos hallado en los archivos ninguna traza documental de su demolición, pese a que todos los permisos de demolición se conservan en los Archivos Municipales de Niza. Tampoco hemos encontrado fotografías que nos permitan saber cómo era el exterior del edificio. Tan solo se conservan algunas del interior, las del salón chino que ya conocemos.

    Como si nunca hubiera existido, un nombre, L’Oiseau Bleu, es todo lo que queda de este destacado escenario de la vida mundana.

    La verja, con el nombre de la finca inscrito en una placa, es el único elemento de época que se ha conservado.

    Edificio actual, albergando la guardería municipal L’Oiseau Bleu.

    La casa que Gardel quería comprar en Niza

    Pongamos punto final a esta crónica con unas palabras sobre otra casa, la que Gardel había previsto comprar en Niza, para alojar a su madre y a sus allegados mientras él cumplía con sus obligaciones artísticas en Europa. En efecto, tanto le había agradado la región que había previsto instalarse en ella. Varios testimonios confirman que este proyecto era algo más que palabras. La primera vez que se evoca la idea es en una carta de su madre, Berta Gardés, a Armando Defino, secretario y apoderado de Gardel. La carta data del 20 de septiembre de 1934 y dice (literalmente) así:

    “No sé si Carlito le dirá en su carta que emos desidido que yo me quedo en Francia asta que él valla a Buenos Aires entonses iré con él todas las veses que él ira mientras yo pueda viajar, así no sufriré tanto de estar separada de él i como lo emos pensado viviremos en Nice con mi hermano porque el clima es mejor de toda la Francia y creo que usted también querá vivir con nosotros”.

    Un mes más tarde, el 16  de octubre de 1934, el mismo Gardel confirma su intención en una segunda carta a su secretario. La elección de Niza se debe a dos motivos: uno, incontestable, las bondades del clima. El otro, en cambio, es difícil de creer para nosotros hoy en día: los bajos precios del mercado inmobiliario.

    “Tengo el proyecto de comprarme una casa en Niza para la viejita y nosotros. El clima es ideal para ella y yo la encontraré de manera que tenga comodidades para todos. Las casas son baratas allí. Esto es un proyecto, pero ya lo estudiaremos”.

    Carta de Carlos Gardel a su secretario Armando Defino, 16 de octubre de 1934

    Desgraciadamente este proyecto, como tantos otros, no pudo realizarse. El 24 de junio de 1935 Carlos Gardel falleció en un accidente aéreo en el aeropuerto de Medellín, Colombia, que terminó con su vida y su carrera cuando ambas estaban en su mejor momento.

    Qué habría sucedido si este accidente no hubiera segado prematuramente la vida de Gardel? ¿Se habría instalado en Niza con su madre, tal como él mismo dice en su carta? Quizás, como tantos argentinos en Francia, habría regentado un local dedicado al tango. ¿Sería hoy hijo predilecto de la ciudad de Niza? Tal vez habría terminado sus días tranquilamente en el suave clima de la Costa Azul. Quizás hoy existiría en Niza una Casa-Museo Carlos Gardel, probablemente en su residencia, que habría legado al ayuntamiento de Niza, junto con una colección de discos, documentos y objetos personales. Quizás incluso los fanáticos del tango vendrían en peregrinación a uno de los cementerios de Niza para visitar su tumba… Aunque no, eso no, Buenos Aires nunca lo habría permitido. Carlitos es y será siempre argentino. No habría podido descansar en otro lugar que no fuera la Chacarita.

    Y desde el punto de vista cultural, musical ¿cuáles habrían sido las consecuencias de su instalación en Niza? ¿Se habría convertido la ciudad en la capital del tango en Europa? ¿Sería Niza hoy una ciudad con una fuerte cultura tanguera, habría sido renovado el tango por una generación de jóvenes músicos nizardos? No lo sabemos ni lo sabremos nunca, pero soñar no cuesta nada


    Referencias bibliográficas:
    1. COLLIER Simon, Carlos Gardel. Su vida, su música, su época. Santiago: Ariadna Ediciones, 2003.
    2. DENIGOT Gwen-Haël, MINGALON Jean-Louis, HONORIN Emmanuelle, Dictionnaire amoureux du tango. Paris : Seuil, 2015.
    3. FLORES Rafael, Gardel y el tango. Repertorio de recuerdos. Madrid : Ediciones de la Tierra, 2001.
    4. GÁLVEZ  Lucía, Romances de tango. Buenos Aires: Grupo Editorial Norma, 2008.
    5. REEVES May, Charlie Chaplin intime. Paris: Gallimard, 1935.
    6. https://www.todotango.com/historias/cronica/199/La-verdadera-Sadie-Baron-Wakefield/
    7. https://www.todotango.com/historias/cronica/159/Chaplin-y-Gardel/
    8. http://mundogardeliano.blogspot.com/2016/03/gardel-chaplin-aparecen-nuevos-datos.html?m=1
    9. http://ana-turon.blogspot.com/2017/07/gardel-y-alberto-vaccarezza-en-la-costa.html
    10. http://ana-turon.blogspot.com/2017/07/carlos-gardel-voulait-acheter-une.html
    11. http://www.charliechaplinarchive.org/
    Cuídense, amigos…

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  • LE «ZORZAL CRIOLLO» À L’OISEAU BLEU: LE TANGO À NICE PENDANT LES ANNÉES FOLLES

    LE «ZORZAL CRIOLLO» À L’OISEAU BLEU: LE TANGO À NICE PENDANT LES ANNÉES FOLLES

    Saviez-vous que dans les années 1930 le tango a connu de beaux jours à Nice ? Que Carlos Gardel, la vedette internationale du tango, a chanté pendant plusieurs mois dans cette ville, et qu’il prévoyait même de s’y installer ? Que plusieurs photos l’immortalisent dans des soirées mémorables à Nice, avec son ami Charles Chaplin ? Petite balade tanguera en suivant les pas du chanteur à Nice.

    L’Oiseau Bleu

    Les promeneurs qui aujourd’hui passent devant le 49 avenue Cap-de-Croix, dans le quartier niçois de Cimiez, ne remarqueront rien de particulier à cet endroit : un mur bas coiffé d’une grille blanche entoure un parc arborisé dans lequel se situe une crèche, appelée L’Oiseau Bleu. Le bâtiment, une construction parfaitement banale, date des années 60. Pas de plaques, pas de panneaux. Rien ne permet de le deviner et, pourtant, à cet endroit précis se sont célébrées, dans la plus stricte intimité, quelques-unes des plus glamoureuses soirées des Années Folles, réunissant millionnaires et célébrités.

    Sadie Baron Wakefield, « madame Chesterfield »

    Mais commençons par le début, un début qui nous mène à Baltimore, dans les États-Unis, lieu de naissance de la millionnaire Sadie Baron Wakefield.

    Sadie Baron, née le 19 juin 1879, était la fille de Bernhard Baron, homme d’affaires propriétaire de l’importante compagnie de tabac Carreras, qui fabriquait les fameuses cigarettes Craven A (c’est pourquoi certains la surnommaient « Madame Chesterfield »). Il lega à sa fille une fortune estimée à cinq millions de livres, ce qui, à l’époque, constituait un chiffre astronomique. Sadie épousa Georges Wakefield, industriel américain propriétaire d’une manufacture de tissus.

    Le couple séjournait pendant une partie de l’année à Paris, où Mme Baron Wakefield se plaisait à fréquenter des artistes, qui parfois devenaient ses protégés. Les Wakefield se rendaient régulièrement à Nice, pour séjourner dans leur luxueuse villa sur la colline de Cimiez, qui s’appelait, vous l’aurez deviné, L’Oiseau Bleu. La propriété, située au 49 avenue Cap-de-Croix, fut achetée par les Wakefield le 14 décembre de 1928. L’ensemble était splendide : une villa de deux étages, avec un grand jardin, un terrain de tennis et une surface totale de 4.665 mètres carrés.

    Pendant leurs séjours à la Côte d’Azur, les Wakefield fréquentaient les casinos de Nice et Monte Carlo. Pour l’anecdote, dans ce dernier casino Mrs Wakefield fut dépossédée par un voleur d’un collier dont la valeur était estimée à 15000 dollars. Il comptait, selon le New York Times, « five large stones and sixty smaller ones ». La description du bijou nous permet d’estimer la taille de la fortune des Wakefield. Heureusement, la «bagatelle» était assurée!

    Parmi les artistes que Mrs Wakefield se plaisait à fréquenter, il y en avait un auquel elle s’était éprise, en lui vouant une particulière affection : un jeune homme argentin, un grand brun à l’allure séduisante: le chanteur de tango Carlos Gardel. On le surnommait el zorzal, la grive musicienne, pour la qualité de son chant et à l’époque de notre histoire il était loin d’être un inconnu. Dans la photo suivante on peut les voir ensemble à Nice, en 1931.

    Paris et le tango, une histoire d’amour

    Mais faisons une petite parenthèse dans notre histoire pour parler de l’accueil du tango en France. On pourrait croire que le tango n’est jamais été une musique populaire dans l’Hexagone, mais ce serait se tromper : le tango et la France, c’est une romance qui dure depuis plus d’un siècle.

    Le tango est arrivé à Paris dans les années 1900, très peu de temps après son éclosion à Buenos Aires. Les premières partitions sont arrivées à Paris via Marseille, avec la frégate-école Sarmiento, et eurent rapidement du succès. Peu après arriveront les musiciens, comme Alfredo Gobbi ou Angel Villoldo, venus pour enregistrer avec un nouveau procédé qui était plus au point à Paris qu’à Buenos Aires : le disque. Très rapidement Paris se rend au tango, et la ville connaît un vrai engouement, une sorte de tangomanie qui fait proliférer les thés-tango, les matinées-tango, les soupers-tango et les dîners-tango…

    Chacun veut apprendre à danser cette nouvelle danse sud-américaine fraîchement arrivée, exotique et sensuelle. L’écrivain et librettiste Franc-Nohain écrit dans la revue Femina le 15 juillet 1913 :

    « Ce n’est pas la première danse à laquelle la mode et le gout appliquent cette sorte de frénésie […] mais ce qui est particulier au tango […] c’est son caractère obsédant. […] Jeune homme inconséquent, jeune fille imprudente, songez qu’à partir du moment où vous aurez fait le premier des six pas marchés […] votre esprit n’aura plus qu’une pensée, danser le tango ». Dictionnaire passionné du tango, p. 637.

    Pendant les années 1920 la tangomanie s’empare de la haute société parisienne. Elle s’étend ensuite à toutes les couches de la population, et enfin elle gagne  la France entière. La Côte d’Azur n’est pas en marge de cette nouvelle mode, d’autant plus qu’elle était déjà le point de rencontre d’une foule cosmopolite d’aristocrates et millionnaires, friands de divertissements. Les artistes ne se font pas attendre, et Carlos Gardel, comme tant d’autres, part à la conquête de la Côte d’Azur.

    Carlos Gardel en France

    Quand il arrive en France, Gardel était déjà un chanteur reconnu à niveau international. Si l’on devait nommer un seul représentant du tango argentin, un icône de ce genre musical, ce serait lui. Ses premiers concerts à Paris eurent lieu en septembre 1928, au théâtre Femina aux Champs Élysées, et au cabaret Florida, rue de Clichy. Jusqu’en avril 1929 il continua de tourner en France, dans les théâtres Empire et Paramount de Paris, ainsi que dans les villes de Cannes et Monte Carlo. Ce fut probablement à Paris, lors de ce voyage, que le chanteur aurait rencontré Mrs Baron Wakefield. Elle se montrait régulièrement en public avec lui, et les mauvaises langues disent qu’elle entretenait avec le chanteur des relations plus qu’amicales. La différence d’âge qui les séparait et le physique de la dame, plutôt opulent, rendent cette éventualité peu probable, d’autant plus connaissant le penchant du chanteur pour les belles femmes. Mais le fait est qu’elle a contribué généreusement à financer les films de Gardel, et que le coupé Chrysler 31 blanche que le chanteur possédait, et qui à l’époque était unique à Buenos Aires, était un cadeau des Wakefield. Il nous reste aussi des traces d’autres somptueux cadeaux, comme ce briquet en or fabriqué spécialement pour lui chez Cartier:

    En 1931 Gardel retournera à Paris pour développer sa carrière cinématographique, enregistrant quatre films pour la compagnie Paramount aux studios de Joinville-le-Pont, à quarante kilomètres de la capitale française. Il se produira d’abord pendant quinze jours au théâtre Empire de Paris, mais la Côte d’Azur le tente avec un contrat beaucoup plus juteux : presque deux mois de représentations au Palais de la Méditerranée, une proposition qu’il ne peut – ni ne veut – refuser. Les représentations au Palais de la Méditerranée, entre le 15 janvier et la fin février 1931, eurent un grand succès. D’après le témoignage de Kalikian Gregor, directeur d’une formation de jazz que jouait au Palais de la Méditerranée à la même époque, la haute société accueillit Gardel avec les bras grands ouverts :

    « Cette société distinguée et cosmopolite de la Côte d’Azur, accessible que pour un nombre très réduit de personnes, eut pour Gardel un accueil chaleureux et inoubliable. Se présenter dans un casino de la catégorie de celui du Palais de la Méditerranée dois combler, je pense, les aspirations de n’importe quel artiste. C’est là que se consacrent ou que tombent des idoles. Pendant deux mois entiers nous avons joué là, Carlitos Gardel et moi. Deux mois dont le charme restera gravé à jamais dans ma mémoire. On nous appelait les rois du jazz et du tango. Ah, Nice ! Carlos a reçu les plus grandes ovations en chantant des chansons françaises. Ce geste, que pour lui était une noble façon de correspondre aux attentions reçues, ne laissa pas le public indifférent ». Carlos Gardel. Su vida, su música, su época, p. 142 

    Carlos Gardel chante en français

    Le témoignage de Kalikian Gregor mentionne un détail intéressant: Gardel a chanté en français. Ce n’étaient pas des tangos en français, mais des chansons françaises, des thèmes bien connus par ses auditeurs, dont l’interprétation constituait une sorte de déférence envers son public français. On conserve cinq enregistrements de Gardel dans cette langue: Déjà, Folie, Je te dirai, Madame c’est vous et Parlez moi d’amour. À exception de cette dernière, enregistrée en mars de 1933, tous les enregistrements datent de septembre de 1931.

    Comme vous pourrez le constater, malgré le fait qu’il soit né à Toulouse, le chanteur ne parlait pas le français, ou très imparfaitement. Il est arrivé en Argentine très jeune (comme il aimait dire : « Je suis né à Buenos Aires à deux ans et demi ») et il n’a pas appris la langue de sa mère. Mais ses défauts de prononciation n’empêchaient pas le public français de raffoler de ses interprétations.

    Gardel et Chaplin à la Côte d’Azur

    Gardel, qui à l’époque était déjà un artiste renommé, n’a pas eu de mal à se faire accepter dans les cercles les plus sélects de la Riviera, introduit par son amie, Madame Chesterfield. La sympathie naturelle et le charisme que, selon ceux qui l’ont connu, le caractérisait, ont certainement contribué à lui ouvrir toutes les portes. Une fois fini son engagement au Palais de la Méditerranée, Gardel resta à Nice, logeant à l’hôtel Negresco jusqu’à la moitié du mois d’avril, pour profiter des douceurs de la vie mondaine que lui offrait la Côte d’Azur. Parmi les amis de la haute société qu’il a fait à Nice se trouve un autre artiste dont le nom ne vous sera sûrement pas inconnu : Charles Chaplin.

    Les deux Charles se sont connus sur la Côte d’Azur à travers Mrs Wakefield. Charles Chaplin se trouvait à Nice comme invité du millionnaire américain Frank Gould. Celui-ci était tombé sous le charme de la petite ville côtière de Juan-les-Pins, et il avait acheté son casino, ainsi que l’hôtel principal, Le Provençal, créant un grand complexe récréatif. Il profita de la visite de son ami Chaplin, une des personnes plus connues au monde, pour faire de la publicité de ses affaires sur la Côte d’Azur. Il organisa un grand déjeuner avec Chaplin au casino de Juan-les-Pins et il invita toutes les célébrités qui se trouvaient à ce moment dans la région, dont Mrs Wakefield et son inséparable ami Gardel. On conserve plusieurs photos de cette soirée dans lesquelles on peut voir ensemble Gardel et Chaplin, assis dans des extrêmes opposés d’une longue table, avec Mrs Wakefield et d’autres personnalités de l’époque.

    Le lendemain du déjeuner au casino, pour fêter l’anniversaire de Chaplin, Mrs Wakefield organisa une soirée dans sa villa, L’Oiseau Bleu. De cette soirée se conservent également quelques photos, prises par le photographe Mosesco, comme celle-ci, où l’on peut voir assis au premier rang, Mrs Wakefield (gauche), Carlos Gardel (centre gauche) et Charles Chaplin (centre droite):

    D’après le témoignage de May Reeves, qui à ce moment-là avait une affaire avec Chaplin, Gardel chanta plusieurs thèmes et Chaplin joua quelques sketches pour les invités. Dans une des photos de la soirée, on peut voir Chaplin en pleine interprétation. À en juger par l’expression de Gardel, assis au fond, le numéro ne devait pas être mauvais :

    Charlie Chaplin à L’Oiseau Bleu. Au fond, assis, Carlos Gardel.

    Reeves décrit avec beaucoup de détail la pièce où se déroule la soirée, le bar de la maison des Wakefield, ce qui nous permet de connaître un peu mieux la villa L’Oiseau Bleu:

    «Le lendemain Mrs Wakefield donna une grande fête chez elle. Par un jardin on entrait directement dans le bar, de sorte que les hôtes ne passaient pas par la maison. Ce bar était construit dans le style chinois. Une porte toute ronde, laquée noir et rouge, conduisait à l’intérieur de la maison. Des lanternes chinoises répandaient une lumière tamisée sur le buffet du milieu, sur les petites tables des côtés et sur les barmen qui agitaient leurs gobelets. Il y avait environ quarante invités. […] Un chanteur argentin, accompagné par un guitariste, chanta en l’honneur de Chaplin, tandis que celui-ci, faufilé derrière le bar, portait à la bouche une immense bouteille de cognac». Charlie Chaplin intime.

    Mrs Wakefield et Charles Chaplin à l’Oiseau Bleu, 1931.

    Apparemment de cette soirée naquit une véritable amitié entre les deux Charles, qui se sont croisés postérieurement à New York. En 1935, suite à la mort de Gardel, Chaplin l’évoque pour la presse:

    «Dans une soirée intime Gardel commença à chanter, et il m’a causé une profonde impression. Il avait un don qu’allait au-delà de sa voix et son allure, une énorme sympathie personnelle avec laquelle il conquérait, d’immédiat, l’affection de tous. Je me rappelle très bien : la sympathie qu’il inspirait était si profonde que nous avons continué la fête jusqu’à les premières lumières de l’aube, après une soirée de joie comme difficilement en aura d’autres. Dites au public qu’avec la mort de Gardel je perds un de mes amis les plus sympathiques, et que les pays sud-américains n’avaient parmi nous de meilleur ambassadeur que lui. Quant à l’art cinématographique, il a perdu un chanteur destiné à devenir un des personnages plus remarquables de la cinématographie » Gardel y el tango. Repertorio de recuerdos.

    Le mystérieux destin de L’Oiseau Bleu

    Mais revenons à L’Oiseau Bleu, décor de tant de pétillantes soirées mondaines. Quel fut le sort de cette superbe villa ? N’ayant pas d’enfants, le destin de leur demeure niçoise préoccupait les époux Wakefield. Sadie décéda à New York en 1942 à l’âge de 64 ans et son époux Georges à Monaco, cinq ans plus tard, le 5 mars de 1947, quand il avait 71 ans. Dans son testament, Mr Wakefield avait décidé de léguer la propriété à ses neveux, Bertha et Edward Baron. En cas de refus de l’héritage, L’Oiseau Bleu passerait à la ville de Nice, pour en faire un foyer pour enfants ou autre institution à but caritatif, qui devrait porter le nom de «Sadie Baron Wakefield Home». Ce souhait ne fut pas respecté par la municipalité : bien qu’elle ait destiné la propriété à un établissement pour enfants, celui-ci ne garda pas le nom de sa bienfaitrice.

    Or, en visitant la crèche il est possible de constater qu’elle se trouve dans un bâtiment des années 1960. Que devint alors la villa des luxueux salons décorés avec des chinoiseries qu’on voit sur les photos ? Fut-elle démolie par la ville de Nice pour construire le bâtiment actuel ? Mais pourquoi raser une propriété qui était décrite comme « splendide » et « magnifique » ? Pour rajouter au mystère, nous n’avons trouvé aucun document témoignant de sa démolition (normalement les permis de démolition se conservent aux Archives Municipales de Nice). Nous n’avons pas trouvé non plus de photos de l’extérieur de la villa nous permettant de savoir comment elle était. Comme si elle n’avait jamais existé, un nom, L’Oiseau Bleu, est la seule chose qui reste aujourd’hui de ce haut lieu de la vie mondaine.

    La grille, avec le nom de la propriété sur une plaque, est le seul élement d’époque qui reste.

    Construction actuelle, Crèche Municipale l’Oiseau Bleu.

    La maison que Gardel voulait acheter à Nice

    Finissons cette chronique avec un mot sur une autre maison, celle que Gardel avait prévu d’acheter à Nice, pour y accueillir ses proches et sa mère pendant qu’il honorait ses engagements artistiques. En effet, il avait tellement apprécié la région, qu’il avait songé même à s’y installer ! Plusieurs témoignages confirment que ce projet était plus que de paroles en l’air. La première fois que le projet est évoqué c’est dans une lettre du 20 septembre 1934 envoyée par sa mère, Berthe Gardès, à Armando Defino, secrétaire et fondé de pouvoir de Gardel :

    « Je ne sais pas si Carlitos vous dira dans sa lettre que nous avons décidé que je reste en France jusqu’à ce qu’il reparte pour Buenos Aires. Alors, tant que je pourrai voyager, j’irai avec lui à chaque fois qu’il partira; ainsi je ne souffrirai plus autant d’être séparée de lui, et comme nous l’avons envisagé, nous vivrons à Nice avec mon frère parce que le climat est le meilleur de toute la France, et je crois que vous aussi, vous aimerez vivre avec nous ».

    Un mois plus tard,  le 16 octobre 1934, le propre Gardel confirme son intention dans une deuxième lettre à son secrétaire. Les raisons du choix de Nice sont deux : l’une, incontestable, les bontés du climat ; l’autre, un peu moins évidente pour nous aujourd’hui,  le faible prix de l’immobilier :

    « J’ai le projet de m’acheter une maison à Nice, pour ma mère et pour nous tous. Le climat est parfait pour elle, et je la choisirai de manière à ce qu’il y ait du confort pour tous. Les maisons sont bon marché, là-bas. Ce n’est qu’un projet pour l’instant, mais on va s’en occuper ».

    Malheureusement, ce projet, comme tant d’autres, ne put se réaliser : le 24 juin 1935 Carlos Gardel décéda dans un accident d’avion à l’aéroport de Medellín, en Colombie, qui brisa sa vie et sa carrière quand elles étaient dans leur meilleur moment.

    Carlitos niçois

    Que se serait-il passé si cet accident n’avait pas fauché prématurément la vie de Carlos Gardel ? Se serait-il installé à Nice avec sa mère tel qu’il le dit lui-même dans sa lettre ? Peut-être il y aurait ouvert, comme tant d’Argentins en France l’on fait, un cabaret consacré au tango. Serait-il devenu citoyen d’honneur de la ville de Nice ? Aurait-il fini ses jours paisiblement dans le climat doux de la Côte d’Azur ? Probablement il existerait aujourd’hui un musée « Carlos Gardel » à Nice, dans sa résidence, qu’il aurait peut-être légué à la ville, avec une collection de disques, d’objets personnels et de documents. Peut-être même que les passionnés de tango feraient des pèlerinages dans un des cimetières de Nice pour visiter sa tombe… Quoique non, ça non, Buenos Aires ne l’aurait jamais permis. Carlitos est et sera toujours argentin. Il n’aurait pu reposer ailleurs qu’à la Chacarita.

    Et du point de vue culturel, musical, quelles auraient été les conséquences de son installation à Nice ? Est-ce que la capitale azuréenne serait devenue une deuxième capitale du tango en dehors de l’Argentine ? Serait Nice aujourd’hui une ville à forte culture tanguera ? Des jeunes musiciens niçois auraient-ils renouvelé le tango ? On ne le sait pas, et on ne le saura jamais, mais soñar no cuesta nada


    Références
    1. COLLIER Simon, Carlos Gardel. Su vida, su música, su época. Santiago: Ariadna Ediciones, 2003.
    2. DENIGOT Gwen-Haël, MINGALON Jean-Louis, HONORIN Emmanuelle, Dictionnaire amoureux du tango. Paris : Seuil, 2015.
    3. FLORES Rafael, Gardel y el tango. Repertorio de recuerdos. Madrid : Ediciones de la Tierra, 2001.
    4. GÁLVEZ  Lucía, Romances de tango. Buenos Aires: Grupo Editorial Norma, 2008.
    5. REEVES May, Charlie Chaplin intime. Paris: Gallimard, 1935.
    6. https://www.todotango.com/historias/cronica/199/La-verdadera-Sadie-Baron-Wakefield/
    7. https://www.todotango.com/historias/cronica/159/Chaplin-y-Gardel/
    8. http://mundogardeliano.blogspot.com/2016/03/gardel-chaplin-aparecen-nuevos-datos.html?m=1
    9. http://ana-turon.blogspot.com/2017/07/gardel-y-alberto-vaccarezza-en-la-costa.html
    10. http://ana-turon.blogspot.com/2017/07/carlos-gardel-voulait-acheter-une.html
    11. http://www.charliechaplinarchive.org/
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  • NOSOLOTANGO

    Hola, soy Irene Aragón, y escribo este blog para compartir con vosotros mi curiosidad por las músicas que canto. 

    Empecé a compartir esta curiosidad con el público a través de anécdotas que iba contando durante mis conciertos, y posteriormente, a través de un serie de conferencias musicalizadas sobre la historia del tango. Pero había tanto que decir que no podía contar más que una pequeña parte, de ahí la idea de crear este blog, para dar cabida a todo aquello que se me quedaba en el tintero por razones de espacio y tiempo.

    Aquí encontrareis curiosidades e historias sobre el tango y reseñas de los artistas que voy descubriendo, así como de grupos de tango contemporáneo, ¡porque el tango está muy lejos de ser una música del pasado! Y para hacer honor al nombre del blog, también artículos sobre otros géneros, porque no solo de tango vive el tanguero. Me gustaría que este blog fuera un espacio de encuentro, así que no dudéis en comentar, sugerir o corregir si necesario. Feliz lectura y escucha.


  • NOSOLOTANGO

    Je m’apelle Irene Aragón, et j’écris ce blog pour partager ma curiosité pour les musiques que je chante.

    J’ai commencé à partager cette curiosité avec le public à travers une serie de conférences-concert sur l’histoire du tango. Mais il y avait tant de choses à  faire connaître que je ne pouvais dire qu’une toute petite partie, d’où l’idée de ce blog.

    Vous y trouverez des histoires curieuses sur le tango, mais aussi les artistes que je découvre au fur et à mesure, et des groupes de tango contemporain…  car le tango n’est pas du tout une musique du passé!